Cartas al director: Ante todo civismo

Luis Felipe Serrate

(Sº de Movimientos Sociales Agrupación Local e Huesca PSOE)

Miles de oscenses nos hemos manifestado pacíficamente estos días en contra de una "guerra inminente". Cada uno con nuestra percepción del horror que significa una guerra, cada uno, analizando con mayor o menor alcance, las consecuencias políticas y humanas que de este conflicto van a emerger.

No han faltado análisis y opiniones subrayando los efectos que la hegemonía militar norteamericana ha supuesto en la defensa de la justicia y del bien. De una hegemonía que ha dado al traste con un orden internacional previo, y que ha propiciado la aparición de unos intereses geopolíticos nuevos en el escenario de Oriente Medio, y de la propia Unión Europea.

Una vez más, la guerra supondrá un aumento de grandes dividendos para unos pocos, en contraste con un éxodo de llanto y de amargura para muchos. Mientras unos se centran en la retórica, otros se entusiasman con la gestión del conflicto. Para nadie es fácil defender los argumentos de una guerra. Comprometer a un país en la tragedia belicista es la decisión más grave que un gobierno puede tomar. El divorcio entre liderazgo y ciudadanía es una consecuencia clara de esa decisión.

Durante días, hombres y mujeres de Huesca, como en todo el mundo, nos hemos manifestado más que nunca por la Paz. Se palpaba una gran sensibilidad en la calle, una sensibilidad que repudia los recuerdos recientes de una Europa desgarrada, de los actos sangrientos del terrorismo, de los fanatismos y extremismos que salpican millones de imágenes que contenemos en nuestra retina cada día, en cada noticiario, de cualquier parte del mundo

En el respeto al que piensa diferente, y encuentre razones para esta guerra, hemos de continuar en nuestro escenario doméstico. Es importante que la concordia, la buena convivencia siga siendo el tono vital de protesta si esta guerra se produce. Es necesario que podamos saludar a nuestro vecino, mirarle a los ojos, aunque sepamos que no piensa como nosotros. Huir del fanatismo, del improperio, de la manifestación salvaje, excéntrica e irrespetuosa es una exigencia para los demócratas que desdeñamos la guerra o la barbarie, Ante todo, civismo.

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