La población inmigrante en Huesca pide integración y condiciones laborales dignas

En tan sólo seis años, la población inmigrante en Huesca se ha multiplicado por 10. En el año 96 vivían en Huesca 190 extranjeros, a finales de 2002 ya eran 1.900 y la cifra va en aumento. Según la población inmigrante los oscenses les acogen sin problemas pero echan en falta el sentimiento integrador que en algunos casos su carencia les hace sentirse discriminados.

La falta de papeles en muchas ocasiones les lleva a trabajar en unas condiciones precarias, con un sueldo bajo, temporal e inseguro. El sector de la hostelería en Huesca es el que más oferta de trabajo tiene y el que en mayor número ofrece unas precarias condiciones.

Muchos inmigrantes se encuentran en situación irregular, pero cada vez son más los que consiguen los papeles necesarios y se asientan en la ciudad como un oscense más. En muchas ocasiones se sienten desplazados y les resulta muy difícil incorporarse a nuevos trabajos o integrarse entre sus propios vecinos además de los problemas idiomáticos con los que se encuentran. Desde las asociaciones de vecinos se trabaja también para intentar solucionar sus problemas y guiarles en lo que necesiten ya que cada vez son los inmigrantes que se acercan a sus locales.

Desde el Foro de la inmigración, órgano de consenso y defensa de los derechos de los inmigrantes en nuestra ciudad, la concejala de Asuntos Sociales, Flor Ardanuy, ha señalado que aunque la ciudad ha dado ejemplo de su carácter abierto y solidario, de respeto hacia todos los ciudadanos con independencia de su procedencia étnica, cultural o religiosa, el Ayuntamiento de Huesca considera necesario la coordinación entre todas las instituciones y asociaciones para que cuenten con los recursos necesarios para resolver problemas básicos.

En los últimos años, el número de inmigrantes que ha venido a vivir a Huesca ha ido aumentando. De forma paulatina al principio y con mucha más afluencia en los dos últimos ejercicios.

En el año 1996, en Huesca vivían un total de 190 extranjeros. Ya entonces, el barrio de Santo Domingo y San Martín era el que contaba con un mayor número de inmigrantes. Eran entonces 61, en su mayoría de Gambia y Portugal. A 31 de diciembre de 2002, Huesca acogía casi 1.900. Es decir, esta población se ha multiplicado por diez en tan sólo seis años.

El barrio de Santo Domingo sigue siendo el más intercultural. Y las colonias de Colombia y Ecuador las más numerosas de la zona. En el barrio de San Lorenzo vivían a finales del pasado año 367 extranjeros, y en el Perpetuo Socorro, 304. Ya a distancia se encuentra el barrio de Santiago, donde se han instalado en los últimos años hasta un total de 206 personas llegadas de otros países. En San Pedro se contabilizan 155 inmigrantes, por 146 en la Catedral. El barrio de San José acoge a 105. Los dos barrios de Huesca en los que menos extranjeros viven son la Encarnación y Mª Auxiliadora, con 88 y 86 personas, respectivamente.

Con el paso de los años ha ido aumentando el número de inmigrantes que llegan a Huesca. Valga como ejemplo que en 1997, tan sólo se instalaron en Huesca diez inmigrantes. Al año siguiente vinieron 43. En 1999 todavía llegaban en muy poco número, aunque ya se empezaba a notar el aumento: fueron 163. En el año 2000, se establecieron en nuestra ciudad, 197. Pero los años en los que más extranjeros vinieron a Huesca fueron 2001 y 2002, con 599 y 756 personas llegadas de otros países, respectivamente.

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