Cartas al director: Ante el recrecimiento a cota media del Embalse de Yesa

Riegos del Altoaragón

La Comunidad General de Riegos del Alto Aragón quiere mostrar su preocupación por las noticias aparecidas en prensa en relación a la comparecencia del Sr. Gonzalo Arguilé, en Calidad de Consejero de Agricultura, ante la Comisión Agraria de las Cortes de Aragón. Su comparecencia se suma a la de distintos responsables políticos que han optado por un recrecimiento a cota media del Embalse de Yesa.

Queremos confiar en que todos ellos conocen y manejan las cifras expresadas en el Pacto del Agua y en el Plan Hidrológico de la Cuenca del Ebro, con todo, queremos hacer un recordatorio de aspectos que son relevantes para esta Comunidad General y que han sido obviados.

En primer lugar recordar que en el texto del Pacto del Agua publicado en BOA el día 7 de julio de 1992 se hace constar que, el recrecimiento del Embalse de Yesa permitirá modular las concesiones del Aragón bajo, el desarrollo de Bardenas, la diversificación del abastecimiento de Zaragoza, y que existiendo probablemente excedentes estos se destinará a los regadíos del Eje del Ebro y de Riegos del Alto Aragón. Afirmación que de nuevo es reflejada en el Plan Hidrológico del Ebro publicado en BOE el día 16 de septiembre de 1999, en el que consta que en un horizonte de 20 años la Junta de Explotación número 14 Gállego-Cinca contará con los recursos adicionales derivados de la incorporación de los de la Junta de Explotación nº15 (Aragón) y que estos caudales concretamente serán destinados a nuevos regadíos en la Intercuenca Gállego-Cinca.

En las fichas técnicas del Plan Hidrológico de la Cuenca del Ebro, a las cuales el Sr. Arguilé hace referencia, aparecen reflejado unas necesidades de Abastecimiento a Zaragoza de 100 hectómetros cubicos/año, a los cuales hay que sumar 3,34 hectómetros cúbicos del conjunto de abastecimientos de Bardenas, los caudales concesionales del Aragón bajo cifrados en 105,54 hectómetros cúbicos / año repartidos proporcionalmente entre el río Iratí y el Aragón) y las necesidades de regadío del Canal de Bardenas, con 730,26 hectómetros cúbicos años. El computo total de estas demandas es superior a los 698 Hm3/año reflejados en la comparecencia del Sr. Consejero, sin haberse tenido en cuenta los usos industriales y ganaderos. Teniendo además en cuenta el hecho de que en función del artículo 301 del Reglamento Público Hidráulico, Riegos del Alto Aragón forma parte de los beneficiarios previsibles de la Junta de Explotación nº 15 (Aragón) y por tanto del Embalse de Yesa, con 20.000 hectáreas lo que equivale a unos150 Hm3.

Consideramos que sesgar las necesidades de agua únicamente al horizonte temporal 2.008, olvidar el destino de los sobrantes de agua invernal del Aragón para asegurar los Riegos del Alto Aragón, y en definitiva jugar con las cifras es una estrategia que no debería ser usada por los gestores de nuestra Comunidad Autónoma. A los que además, recurriendo a una de las leyes de nuevo cuño, en concreto la ley 6/2001 de Ordenación y Participación en la Gestión del Agua, en su Título IV (de las bases de la Política del Agua en Aragón), preguntamos como se garantiza la reserva global de 6.550 hectómetros cúbicos de uso exclusivo de la Comunidad Autónoma, sin una eficaz regulación.

Son cuentas que no cuadran, de la misma forma que a Riegos del Alto Aragón tampoco nos cuadra cómo asegurar los caudales para las hectáreas de nuevos regadíos planteados en Monegros y la Hoya de Huesca, sin nuevos embalses. Somos conscientes de que la modernización de regadíos puede mejorar la utilización de caudales, motivo por el cual Riegos del Alto Aragón ha apostado de forma decidida por ella, pero no es la formula milagrosa que permite ?la multiplicación de los panes y los peces? ,en este caso del agua. Si realmente se está apostando por un impulso económico de una sociedad, la aragonesa, que francamente lo necesita, sería necesario pedir a quienes tienen responsabilidad, que sean conscientes de las necesidades, no en un horizonte del corto plazo, si no más allá, que se respeten los documentos y pactos alcanzados y sobre todo que se apueste decididamente por una regulación, hoy por hoy, imprescindible y necesaria.

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