La reina del karaoke

Cristina Pérez

Todos los sábados a las 11 de la noche se agarra al micrófono y empieza su pequeño recital. Los habitantes de ese bar ya la conocen y nadie se atreve a quitarle el micro o a modificar su repertorio, nadie lo diría... porque de lunes a viernes y de 8 a 3 es una funcionaria seria, poco habladora, con zapato bajo y traje de pantalón muy sobrio, como su pelo, su ausencia de maquillaje y su actividad entre papeles y ordenadores.

Y además por mucha confianza que le tenga usted, no se le ocurra sacar el tema del karaoke..., porque la ignorará totalmente, no quiere hablar de su otra vida en el trabajo, ni en el tiempo de ocio quiere hablar de su vida laboral.

Cuando el sábado a las 10.55 se mira al camarero y le da la orden aquella de ?tócala otra vez Sam?, el local... se dispone a escuchar. Comienza con ?el hombre del piano? para saltar a una de Amaral, continuar con Mecano y cerrar con Chenoa, porque a esas horas el ambiente del bar ya se ha caldeado lo suficiente como para que la gente le haya cogido el ritmo a la noche. Entonces ella se sienta en el taburete más cercano al micrófono y va analizando y puntuando mentalmente a los que se atreven a cantar en el karaoke.

Su vida, sus tacones, con el pelo suelo y una copa en la mano esta mujer, la reina del karaoke, vive otra vida a esas horas cada sábado.

El domingo por la mañana se dedicará a su casa , con el sabor de la resaca en la garganta y el lunes volverá a su vida laboral mientras aguarda su turno en la fotocopiadora, y mientras lo hace pensará en cambiar este sábado su repertorio y sorprender a ese palizas de turno que siempre le pide una ranchera. La reina del karaoke está sola, es una mujer anónima, pero los sábados, los sábados es la mujer con más ritmo de la ciudad.

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