Cartas al Director

CREFCO

El descarrilamiento, de tres vagones de un tren de mercancías en las proximidades de Ayerbe ha puesto en evidencia, una vez más, las inaceptables condiciones en que se encuentra la línea ferroviaria Zaragoza-Canfranc en la que, en menos de treinta días, se ha interrumpido el tráfico en tres ocasiones.

La antigüedad de sus instalaciones y la falta casi absoluta de mantenimiento, han llevado a la línea a una situación límite, en la que cualquier incidencia meteorológica o mecánica provoca la interrupción del servicio, con el lógico perjuicio para los usuarios, ya sean viajeros o transportistas de mercancías. Lo más preocupante es que esas incidencias, que en una línea férrea bien mantenida solo crearían un problema menor, pueden provocar también un accidente que ponga en riesgo la seguridad de los viajeros y de los empleados de Renfe, como ocurrió en el descarrilamiento de un tren de pasajeros sobre el viaducto de Villanúa, el pasado 18 de enero.

Entre Huesca y Canfranc, la mayor parte de los carriles existentes presentan síntomas de agotamiento, lo que no es de extrañar ya que datan de la época en que se inauguró la línea (1928); incluso los que se han utilizado en algunas reparaciones proceden del desmantelamiento del ramal Zuera-Turuñana, construido en dicho año. Un elevado porcentaje de las traviesas, que son de madera, están deterioradas, lo que provoca que muchos tirafondos que sujetan los carriles estén flojos, si no completamente sueltos. La capa de balasto que sustenta la vía es insuficiente en muchos tramos y está contaminada por tierra procedente de desprendimientos o filtraciones y por la vegetación, puesto que hace años que no circula el tren herbicida.

La vegetación ha invadido también los laterales de la vía en las zonas arboladas y son únicamente los propios trenes los que, al pasar, cortan las ramas que sobresalen. En las zonas en trinchera, las cunetas se encuentran prácticamente cegadas por tierra y piedras, lo que provoca un insuficiente drenaje, con el consiguiente deterioro de la plataforma. Pero lo más grave es que, cuando se produce algún desprendimiento, por pequeño que sea, al estar colmatadas las cunetas, lo más fácil es que la tierra o las piedras desprendidas invadan la propia vía, lo que provoca arrollamientos que, en el mejor de los casos, se saldan solo con la avería de los trenes y, en el peor, con su descarrilamiento, como ocurrió en el accidente de Villanúa.

El estado de los taludes que dan a la vía es otro de los problemas que afectan a la línea. Salvo unos pocos que fueron mejorados a consecuencia de los descarrilamientos producidos cerca de Riglos hace tres años, todos presentan problemas de inestabilidad. También las bóvedas de algunos túneles están deterioradas a causa de las filtraciones y, en algún caso, se han producido desprendimientos de la mampostería que las sustenta.

Otro problema añadido es el del arcaico sistema de bloqueo telefónico mediante el que se controla del tráfico ferroviario por esta línea que, al disponer de muy pocas estaciones abiertas, ve reducida su capacidad a cotas mínimas. Así, con solo tres trenes de viajeros y uno de mercancías al día, la línea está saturada durante la mayor parte de la jornada. La empresa Silos de Canfranc, S.A., que importa por ella maíz francés, desea poder utilizar dos trenes al día, en lugar del único mercante que circula en la actualidad. Para ello, bastaría con dotar de personal durante algunas horas al día a la estación de Santa María y La Peña, actualmente cerrada.

Crefco informó de estos problemas, así como de sus posibles soluciones, al ministro de Fomento, Francisco Álvarez-Cascos, durante la entrevista que dos de sus representantes mantuvieron con él, el mismo día de la inauguración del túnel carretero del Somport. En la conversación le expusieron que, al igual que se está haciendo en la línea Zaragoza-Teruel, deberían acometerse con urgencia labores de mantenimiento, a la espera de la renovación total de la vía que, vinculada a la reapertura del tramo francés entre Olorón y Canfranc, no parece que vaya a producirse antes de cuatro o cinco años. El ministro les solicitó una información escrita más detallada, que la Coordinadora le envió precisamente ayer, a través del senador Fernando Martín. La misma documentación ha sido enviada al Gobierno de Aragón.

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