La Guerra

Mayka Ayensa, Area Social de IU Altoaragón..

Esta guerra no es una catástrofe natural inevitable. Es la consecuencia del sistema económico internacional que se ha impuesto. Sistema que genera confrontaciones allí donde existen materias necesarias para la explotación del mercado y el mantenimiento del poder. Los intereses económicos marcan la vida y la muerte y es la frialdad de los números la que decide los destinos de la humanidad. No se hace la guerra en favor de la población, a favor de la seguridad internacional, en contra del hambre y las enfermedades, de la incultura y la persecución política. Se hace la guerra para obtener un dominio duradero sobre el petróleo, elemento imprescindible para la seguridad economica mundial y el orden establecido.

Esta guerra supone una nueva tragedia para el pueblo iraquí machacado por el bloqueo económico tras la guerra del Golfo. Él ya está siendo la primera víctima del poder militar americano y de aquellos que le apoyan, la segunda será la verdad. De nada van a servir las resoluciones de la ONU. EE.UU. invadirá Irak. Todos los esfuerzos diplomáticos van a resultar inútiles porque la guerra está programada al detalle. La maquinaria ya está en la zona, los soldados y las armas a punto y la decisión de los poderes ocultos es firme, necesitan el petróleo.

Ante la decidida marcha expansionista del gobierno americano Europa está dividida. El señor Aznar ha tomado el camino equivocado nuevamente apostando por los euroescépticos y en contra de la opinión abrumadora de su pueblo ha cogido la bandera de las barras y estrellas como si fuera el representante de un estado americano más. No se sabe bien en pago a qué servicios se ha puesto a disposición de Bush en su obsesiva carrera imperialista y amparado en la prepotencia de su mayoría absoluta dice defender los intereses nacionales. Como si no fuera obsceno hablar de intereses de un país cuando van a morir tantos miles de inocentes. Si algo bueno sale de la actitud belicista del gobierno español es la contestación que en todos los sectores sociales se está planteando. La apuesta por la paz está en la calle. Estuvo presente en los premios Goya donde mayoritariamente se expuso la repulsa de la gente del cine y la cultura. Se manifiesta en la calle con las protestas de la mayoría social (incluidos votantes de la mayoría). Se reafirma en la disposición de ciudadanos y ciudadanas que están dispuestas a servir de escudos humanos y de las personas que en diferentes puntos están en huelga de hambre para conseguir un cambio en la decisión de Aznar.

Los que no estamos de acuerdo con esta guerra por entender que es completamente innecesaria y que hay maneras de evitarla, sentimos la impotencia de que poco importa nuestra opinión y encima, por tener la osadía de salir a la calle y declararnos en contra, se nos considera por parte de los gobernantes como antipatriotas incapaces de entender y discernir, y responsables del peligro internacional. Pues no, es la voz de la esperanza la que se escucha en la calle. La voz de los que rechazamos la violencia en todos sus sentidos, sea terrorista o expansionista, de género o de clase social. Es la voz de los que estamos a favor de la vida y de la justicia y de los que decimos NO a esta guerra, no en nuestro nombre y no con nuestro silencio, es lo menos que podemos hacer.

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