Duerme, esperanza, duerme

Cristina Pérez

Miles, millones de semillas duermen bajo la nieve. Todas aguardan a que el milagro de la primavera las resucite, les haga romper la cáscara y comiencen a arrojar desde su corazón esa vida que es indispensable para el hombre.

La esperanza duerme en lugares insospechados: en la mirada de un niño, en un bebé quebrantahuesos, en un fusil descargado, en un documento en blanco, en un paso hacia atrás para tomar impulso, en un abuelo con la pegatina de ?no Guerra? pegada a su boina........la esperanza duerme también estos días bajo la nieve, en los campos helados.

No estamos muy acostumbrados a escuchar al campo. Nos vestimos con jerseys de marca de pura lana virgen y no se nos ocurre pensar en el preciso lugar donde empezó la cadena: un monte, un pastor solitario, ovejas que pasean su temblor ante la vista lejana de un oso. Un niño pastor que escucha la radio, que sueña con un todo terreno y que lleva también un jersey de pura lana virgen que su madre tejió el invierno anterior.

El sector primario , el más imprescindible de todos, vive en pueblos muy pequeños, lo forman hombres y mujeres muy sacrificados, lo pueblan pocos niños y cada vez más abuelos. Hoy andarán paseando los campos donde duermen las semillas, comprobando que la nieve guardó de las heladas los frutos del mañana. Mirarán al cielo, palparán la tierra, abrirán huecos para comprobar que sigue latiendo vida en esos pequeños granitos. Y aguardarán, siempre aguardar, a que la naturaleza haga el resto. A que el ciclo de la vida vuelva a demostrarnos que, a pesar de todo, nada se para.

La esperanza duerme también estos días bajo la nieve. No la despierte aún, duerme, esperanza, duerme.

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