Una vez más

Rosa González

El pueblo vasco ha hablado una vez más. Y una vez más ha repetido lo que ya estamos hartos de repetir: ¡Basta ya!. Basta ya de hipocresía, basta ya de impunidad y basta ya de víctimas crucificadas por pensar, por opinar, por ejercer un derecho que se nos presupone a todos por haber nacido en este país: la libertad - lástima que no pueda hacerse extensivo al resto del mundo -.

Lo peor de todo es que este cáncer no se encuentra en fase terminal. Todo lo contrario. Crece y crece día a día porque tiene de quien alimentarse. Y, le pese a quien le pese, no se alimenta sólo de sus cómplices nacionalistas.

No nos llevemos a engaños. No es tan sencillo separar entre buenos y malos. Esto no es una superproducción norteamericana en la que los rusos siempre tienen las de perder. Aquí, las de perder, las tenemos todos. O al menos todos los que, impotentes, vemos que esta lacra lleva cerca de tres décadas actuando y ejerciendo, en cerca de un millar de ocasiones, un derecho que los demás no tenemos; el derecho a matar.

Hace poco más de cuatro años, en 1998, ETA declaró una tregua que, aunque artimaña política, supuso el primer rayo de luz para una población que ya está acostumbrada a vivir a oscuras. Pero en esa ocasión, una vez más, nuestros gobernantes cerraron las cortinas. ?No nos sentaremos en la misma mesa que Batasuna hasta que no condene la violencia?, repetían. Pues bien, hay trenes que sólo pasan una vez en la vida, y no se deben dejar escapar.

El Ministro de Administraciones Públicas, Javier Arenas, declaraba este fin de semana que ya es hora de que el Gobierno Vasco deje de mirar para otro lado. Pues bien señor Arenas, yo le digo que ya es hora de que todos dejen de clamar al cielo cada vez que hay un atentado y se sienten, de una vez por todas, a negociar. Sin reservas, sin medias tintas, sin exclusiones.

Señores, o jugamos todos, o se rompe la baraja. Ustedes deciden.

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