Los niños de Robres ya van a clase.

La vuelta a las aulas se producía, por fin, a las 3 de la tarde, ya que por la mañana un nuevo impedimento suponía que debiesen regresar a sus casas. Faltaba una protección en la escalera del local que se ha acondicionado para que puedan acudir a clase. A lo largo de la mañana, se instalaba una pequeña valla de seguridad. Las aulas ya estaban preparadas y también el frontón en el que los chavales disfrutan del recreo.

El pasado viernes, después de haber conseguido el permiso del director provincial de Educación, se inició el traslado de todo el mobiliario y material desde el colegio hasta el local que, hasta ahora, ocupaban las Amas de Casa de Robres. El domingo, los padres también se encargaron, de disponer las canastas y porterías del frontón, de forma que quedase espacio para recreo.

Los alumnos de Robres no acudían al colegio desde el pasado 30 de enero. Las molestias que causaban las obras que se están realizando en el colegio para crear en él un museo sobre la Guerra Civil, y el peligro que percibieron los padres, por la forma de actuar con estos trabajos, hicieron que decidieran no llevarlos a clase. Una carta del arquitecto certificando la seguridad de las obras, sirvió para que volviesen a las aulas. Sin embargo, días atrás, la instalación en el patio de recreo de una bomba para inyectar hormigón hizo que los padres se plantaran y decidiesen buscar una alternativa al colegio, en tanto en cuanto duren las obras. Se buscó un local en la localidad; sin embargo, fue necesario el visto bueno de educación, y la adaptación a las necesidades de los niños, que finalizaba el lunes.

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