La nueva realidad de la Iglesia provoca la reorganización de la Diócesis.

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La Diócesis de Huesca está poniendo en marcha un nuevo modelo de organización, intentando rentabilizar todos los esfuerzos y, sobre todo, la falta de sacerdotes. Para ello, la Diócesis tiene desde ahora tres elementos fundamentales: la Unidad de Pastoral, la Zona de Pastoral y la Diócesis. Se trata de algo parecido a la administración civil, que se divide en pueblos, comarca y provincia.

Formar parte de una Unidad de Pastoral con otros pueblos supone que todos han de decidir qué se puede hacer y cómo, así como que deben colaborar para hacer realidad algunos proyectos. Formar parte de una Zona de Pastoral implica que la gente de la Unidad que realice alguna actividad, deberá agruparse con los de otras unidades que hagan lo mismo, como catequesis, visitas a enfermos, cofradías, etc. Además de todo esto, trabajarán unidos en un equipo, sacerdotes, seglares y religiosos o religiosas. Allí donde se pueda habrá dos o tres personas que, con el sacerdote, se responsabilizarán más directamente de los servicios de la iglesia.

A la pregunta de por qué se toman ahora todas estas decisiones y se lleva a cabo esta reorganización, se afirma que es mejor adelantarse de alguna manera a las necesidades, que esperar a que ellas les desborden.

Un ejemplo ha sido la Zona Pastoral de Ayerbe. La conforman diversas Unidades Pastorales: de Ayerbe, de Bolea, de Igriés y de Alerre. En cada una de estas unidades se incluyen las parroquias de todos los pueblos que se encuentran en sus alrededores, hasta un total de cuarenta y cinco, regidos por doce sacerdotes, un seminarista y la comunidad de religiosas de Santa Ana.

Recientemente se ponía en marcha el consejo de Pastoral, en el que se pusieron sobre la mesa una serie de objetivos con los que trabajar. Se pretende potenciar la dimensión misionera de la iglesia local, potenciar la sensibilización y el compromiso de cara a los pobres, continuar con el proceso de puesta en marcha de las nuevas Unidades de Pastoral, continuar con la promoción del apostolado seglar y, finalmente, secundar las posibles acciones que se puedan proponer de forman regional o nacional, si encajan en sus proyectos.

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