Turismo con pies de barro

Luis Laiglesia

Solo han hecho falta que cayeran unos cuantos copos de nieve y que las temperaturas bajaran unos grados para poner al descubierto la vulnerabilidad de algunas infraestructuras de la provincia de Huesca.

Durante este fin de semana han permanecido cerrados el túnel del Somport, 254 millones de euros que siguen sin garantizarnos la conexión carretera con Francia, el túnel de Bielsa y los accesos a los Llanos del Hospital de Benasque y al Balneario de Panticosa, el que dicen será el centro turístico de más calidad en Aragón. No seré yo quién diga que estos accesos están mal cerrados; si se tomó la decisión de cortar el tráfico tendría su justificación, pero ello viene a revelar que el turismo invernal es un gigante con los pies de barro.

Lo mismo ocurre con el sector de la nieve, cuyos negocios dependen de una actividad deportiva que apenas deja beneficios a las empresas que gestionan las estaciones. Eso sí, en el entorno de estas existe una actividad económica de primer orden, pero la desaparición de la estación, está claro que significaría la desaparición de la construcción, la desaparición de las tiendas de deportes, de los restaurantes y de los hoteles.

Una y otra realidad nos lleva a afirmar que el sector turístico en la provincia de Huesca es un enorme gigante que crece y crece, pero que se asienta en los mismos pies de barro de antaño. Antes de hacer las inversiones hay que elegir los lugares adecuados y hay que hacer las infraestructuras necesarias, de lo contrario nos encontraremos con túneles como los del Monrepós, cuyo trazado y cota son más que discutibles o con el Balneario Panticuto situado en una zona en donde existe un gran riesgo de aludes.

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