El Obispado teme que, con la primavera, aumente la población de cigüeñas en la catedral

De un nido hace tres años, dos hubo el año pasado, y hoy se pueden contabilizar hasta ocho nidos completos en lo más alto de la Catedral de Huesca. Esto significa que las cigüeñas que anidan han seguido reproduciéndose, y durante estos días los oscenses han podido contabilizar hasta una veintena de ellas. El Dean de la Seo Oscense, Damián Peñart, teme que con la llegada de la primavera pueda aumentar la población de aves, multiplicando con ello el problema actual.

Lo que empezó siendo una agradable visita de estas aves a uno de los monumentos emblemáticos de la capital altoaragonesa se ha convertido en un auténtico quebradero de cabeza tanto para la Diócesis de Huesca, como para las Consejerías de Cultura y Medio Ambiente del Gobierno de Aragón.

Desde el Obispado se espera el traslado de las cigüeñas. Dos nidos se encuentran establecidos en el campanario, 4 en los pináculos, 1 en uno de los contrafuertes, y otro en el tejado. En alguno de ellos hay hasta 3 cigüeñas, por lo que es fácil comprobar que su población pueda llegar hasta la veintena o, incluso, sobrepasar esta cifra.

La diócesis insiste que, con la aparición de las cigüeñas, la Catedral de Huesca corre un grave riesgo de deterioro en sus pináculos. El periodo de anidamiento ya ha pasado, pero Huesca es un enclave ideal y tranquilo para ellas. Tienen abundante comida. De allí su larga estancia en la Catedral, sobrevolando el cielo oscense, y participando de una estampa idílica en Huesca.

Llegado el mes de febrero, Patrimonio, Medio Ambiente, el Ayuntamiento y la Diócesis están pendientes en los próximos días de buscar la forma de alejar a estas aves de los pináculos de la catedral, y trasladarlas a otros lugares. De momento, ya hay previsto un presupuesto -120.000 euros- y redactado un Plan de actuación para solucionar el anidamiento incontrolado en la Catedral de Huesca.

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