Solidarios a la fuerza

Cristina Pérez

Cuando no había túnel nevaba menos, las carreteras estaban mejor en el tramo francés y, además, eran más seguras. Esa es la conclusión a la que alguien ha debido de llegar en algún despacho de no se sabe qué localidad francesa. Sólo hay que remitirse a los hechos. En el Valle de Aspe están más que cansados de que su gobierno los ignore, son absolutamente invisibles para los altos mandatarios galos. Pero, resulta, que como el Pirineo tiende puentes y no barreras, en el paso andamos todos Y en esa invisibilidad debemos de estar incluidos los pirenaicos, sin comerlo ni beberlo. La solidaridad, involuntaria, es la nota del día.

Resulta que, los más viejos del lugar, del lugar francés, no recuerdan que su carretera se haya tenido que cortar por avalanchas. Es más, quienes trabajan en las pistas de esquí de fondo de Somport, han pasado la carretera sin grandes problemas. Entonces ¿qué pasa?. Pues que los ayuntamientos de Aspe sólo tienen un arma para enfrentarse a su gobierno: cortar o/y dimitir. Dicen que desde que está el túnel (menos de un mes), tienen que enfrentarse a una carretera insegura y con peligro de avalancha. Es la misma carretera, incluso mucho más mejorada, y son las mismas nieves que hace un mes. Sin embargo el túnel del Somport está cerrado, porque al llegar a las vías francesas el paso está cortado.

La solidaridad a la fuerza es algo complicada de asumir. El Valle de Aspe está en pie de guerra y parece que los vecinos españoles somos los únicos que les prestamos oídos. A ver si el prefecto de turno se pasea por el lugar y se reúne con sus ayuntamientos, los mismos ayuntamientos que hace años salieron a la calle para pedir el túnel carretero.

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