Chufla, chufla

Nuria Garcés

?Como no te apartes tú...? Era la frase que leíamos en las bolsas de pipas, con un tren lleno de vitalidad que se veía venir por la vía, ?a todo tren?, y un baturro le retaba. Probablemente, aquel baturro se tenía que acabar apartando, porque en aquella época el tren, aunque no mucho, corría por las vías y no se salía de ellas.

Hoy en día, si hablamos del Canfranero, es el tren el que se aparta. Y se aparta porque se sale de las vías. Vaya, que descarrila. Y empieza a hacerlo con mucha frecuencia. El sábado en el puente de Villanúa; ayer a la altura de Anzánigo. ¿Y mañana?. ¿Y si ocurrió lo mismo hace unos días y no nos enteramos?.

Como viaja tan poca gente en su interior no pasa nada, afortunadamente, y no hay que registrar heridos ni desgracia alguna. Esto también nos hace pensar en qué se ha convertido este tren. Un medio de comunicación en el que muchos todavía confían y en el que tienen puestas muchas ilusiones. Sin embargo, no hay que olvidar que el sábado, en el Canfranero viajaban dos personas. Dos. Ni una más. Dos valientes que hacían el trayecto Huesca-Canfranc en el ?inigualable? tiempo de dos horas y media.

Vías en mal estado, desprendimientos constantes, zonas en las que una motocicleta iría más deprisa que el tren... Así, uno entiende que el tren acabe saliéndose de la vía y circulando por otros derroteros. Como si cobrara vida propia y decidiese rebelarse contra su suerte. Estamos en una provincia en la que Renfe decidió que no se hace ningún tipo de mantenimiento en la vía. Solamente cuando ocurre un suceso de estas características, sube una máquina al lugar del accidente e intenta reparar el desaguisado cuanto antes. Y así, hasta la próxima. ¿Cuántas?. Habrá que ?chuflar? a Renfe, a ver si hacen algo.

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