Este domingo se celebra en Albelda la “Festa del Tocino” que espera la asistencia de más de 4000 personas

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Entre las variadas costumbres de antaño en los pueblos rurales de toda nuestra geografía pirenaica, la matanza del cerdo en la propia casa había constituido siempre una jornada de gran animación y jolgorio ya que era costumbre invitar a una suculenta comida en la que participaban no solo los familiares directos, sino también los vecinos y amigos con los que se mantenía las más cordiales relaciones.

Con este motivo hace ya quince años que la popular Peña "Lo Magré" de Albelda, pequeña población situada en la francha de Huesca con Lérida, cerca de Tamarite de Litera inició la celebración de una fiesta popular que venia a rememorar esta "Matança del toçino" de antaño y que empezó de forma modesta y se espera que en esta próxima edición, que se celebra el próximo domingo, congregue a lo largo de la jornada en Albelda a más de cuatro mil personas, que podrán degustar de forma gratuita las excelencias de este producto que es el cerdo, del cual se dice que fue el primer animal que el hombre utilizó como alimento.

Hace ya quince años que se recupero esta vieja costumbre en Albelda, desde entonces año tras años ha ido en aumento el número de cerdos sacrificados y el número de personas que han ido acudiendo a presenciar este espectáculo y de paso a degustar las diferentes riquezas que nos ofrece el animal en cuestión que va siendo troceado y asado sobre grandes parrillas en plena calle, en el mismo centro del pueblo junto a la magnífica Rambla, allí sobre una buena rebanada de pan untada con aceite, ajo y perejil se le ofrece al visitante una buena chuleta de lomo, un trozo de rica panceta u otra jugosa parte del cerdo, que puede comer directamente, acompañado de los ricos vinos de la zona del Somontano.

Para ello a lo largo del año los numerosos componentes de la Peña "Lo Magré" han trabajado con intensidad e ilusión para ultimar todos los cabos de esta jornada. Este año serán sacrificados dieciocho cerdos y se espera la presencia de más de cuatro mil personas, algunas llegadas desde lugares tan alejados como Toulouse (Francia), de donde viene todos los años un autobús de la Casa de Aragón. Volverán también a Albelda, en ese día muchos de sus hijos dispersos por tierras de Cataluña y Aragón y allí en definitiva se darán cita centenares de amantes de las costumbres y tradiciones de la tierra.

A las ocho de la mañana habrá gran chocolatada para preparar el cuerpo ante lo que se avecina; a las diez y media habrán quedado instaladas las casetas de la Feria de Artesanía que acompaña a esta manifestación popular y donde pueden encontrarse desde ricos embutidos a quesos de recio sabor. Luego la matanza del cerdo a la vista de todo el mundo, con arreglo a las más antiguas esencias tradicionales y a partir de las doce, la Misa en la ex-colegiata de San Vicente y una vez reconfortado el espíritu, le toca el turno a al cuerpo con la degustación de las carnes del cerdo que culminara con la reconfortante caldera de verduras y como remate el café de puchero.

Se espera sea una grata jornada la de este reencuentro con la más pura tradición de nuestros pueblos del Altoaragón y a la que en nombre de todos los componentes de la Peña "Lo Magré" invitan a participar a todas las gentes de buena voluntad que deseen acercarse hasta Albelda ese domingo por la mañana o al mediodía y podrán disfrutar de una fiesta única y singular.

Según cuenta la tradición no existe ninguna razón específica para que la matanza del cerdo se celebre en estos primeros días del año, de hecho en muchas comarcas perdura la costumbre de efectuar la matacía en el mes de octubre y se prolongaba hasta finales de marzo, aunque posiblemente las fechas más tradicionales fueron la segunda quincena de diciembre.

Cabe considerar que en épocas pasadas las fiestas de Navidad por lo que respecta a la gastronomía tenia en el lechón el plato principal ya que el gallo o capón es un producto relativamente moderno. Por eso el refranero popular de la zona nos habla de la matanza del cerdo para la festividad de Santo Tomas, cuando en el antiguo calendario esta fiesta se celebraba la vigilia de Navidad, y que decía:

Per Sant Martí

mata el porc i enceta el vi.

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