En el nuevo documento de la PAC se siguen manteniendo los principios de la propuesta presentada en julio del 2002

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El Comisario de Agricultura, Franz Fischler, ha presentado este miércoles en el Parlamento Europeo la propuesta legislativa de reforma de la Política Agraria Común (PAC). Al acto de presentación asistió el Secretario General de UPA, Fernando Moraleda, único representante del sector agrario español.

En este nuevo documento se siguen mantenido los principios de la propuesta presentada en julio de 2002, es decir, se continúa planteando una reducción de las ayudas de manera lineal e indiscriminada, sin tener en cuenta ningún condicionante social o territorial y un desacoplamiento total de las ayudas directas. Pero la nueva propuesta ahonda sustancialmente los perjuicios para los agricultores y ganaderos españoles, ya que empeora gravemente la futura situación a la que se verán abocados si prosperan los planteamientos postulados.

La diferencia fundamental con respecto al documento del verano pasado reside en que en propuesta actual se tienen ya en consideración los resultados de la Cumbre de Jefes de Gobierno celebrada en octubre en Bruselas, donde se acordó la congelación de los fondos agrícolas para facilitar la ampliación de la UE. La inclusión de dicho condicionante en la propuesta revisada de reforma de la PAC va a suponer según ha reconocido el Comisario de Agricultura, un retroceso del principio de cohesión al mismo tiempo que una mayor renacionalización de la PAC.

La primera novedad significativa es el grave debilitamiento de la política de cohesión en el seno de la UE. En el documento presentado los trasvases del primer pilar de la PAC (política de mercados) al segundo pilar (desarrollo rural) se reducen considerablemente en relación a la propuesta del año pasado (en concreto el citado trasvase reduce la cifra del 20 % en 7 años al 6 % en 6 años). Dado que los fondos recaudados se repartirían entre los Estados miembros con determinados criterios de cohesión, y que además en la propuesta se elimina la implantación de un techo en el montante total de ayudas, supone un importante retroceso en la aún incipiente inclusión de la política de cohesión en la PAC.

Otra novedad importante es la fuerte apuesta por implantar un desacoplamiento total de las ayudas directas, elemento que pasa a ser el pilar de la propuesta de reforma, y que va a conllevar paralelamente a un incremento de la renacionalización de la PAC, ya que la propuesta de la Comisión deja abierta la puerta a que los Estados miembros puedan establecer sus propias regulaciones de apoyo para hacer frente a los diferentes perjuicios que pueda ocasionar el desacoplamiento de las ayudas directas.

En este pésimo contexto para los agricultores y ganaderos quedan totalmente en entredicho recientes declaraciones y hechos de nuestros principales gobernantes, como por ejemplo las declaraciones del Presidente de Gobierno Jose María Aznar en la Cumbre de Bruselas, en el sentido de que todo lo bueno desde el punto de vista agrario para Francia era positivo para España, o la carta del Ministro de Agricultura, dirigida a todos los agricultores y ganaderos españoles, mostrando las bondades de los acuerdos adoptados en la Cumbre citada y ofreciendo tranquilidad al sector.

Frente a este empeoramiento de la propuesta de la Comisión, UPA sigue exigiendo la necesidad de una reforma cuyo eje central sea la introducción de la política de cohesión en la PAC que reduzca los actuales desequilibrios de carácter social y territorial existentes actualmente, y como herramienta de dicha política de cohesión, UPA apuesta por una auténtica modulación de las ayudas, que redistribuya el apoyo público y que apueste de una forma decidida y clara por la explotación familiar agraria.

UPA también rechaza con contundencia la propuesta de desacoplamiento total de las ayudas, cuya ejecución llevaría a un abandono masivo de la actividad agraria, y por tanto un mayor despoblamiento del medio rural, una pérdida de empleo y la imposibilidad de relevo generacional, la consolidación de los desequilibrios históricos sectoriales y territoriales, una deslocalización de las producciones y un incremento de la especulación en el mercado de la tierra o en los derechos de producción.

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