Año nuevo. Noticias viejas

Rosa González

Año nuevo. Noticias viejas. Vaya novedad. La historia siempre se repite. Pero en el caso de las últimas décadas, además se recrudece.

Ni más ni menos que nueve personas muertas víctimas de la violencia doméstica en lo que va de año. Y todavía no hemos pasado la primera página del calendario. ¿Será 2003 el año más ?negro? para las mujeres maltratadas? Me gustaría decir que no. Que la de hoy va a ser la última víctima. Pero no quiero ni engañarme ni engañarles a ustedes. Sería como decir que ETA va abandonar las armas o que los ?cabezas rapadas? dejarán de atacar a los inmigrantes. Utopías.

Utopías que caen por su propio peso ya que, como dice un viejo refrán, no hay más ciego que el que no quiere ver. Y los dirigentes de este país no quieren ver muchas cosas, pero en los casos de los maltratadores, pasan de mirar para otro lado a tener una tupida venda en los ojos. La última víctima, como tantas otras, ya había denunciado a su pareja, ya había estado en una casa de acogida y ya había oído, probablemente en múltiples ocasiones, que no se podía hacer nada; que la ley no llegaba más allá de una orden de alejamiento o una noche entre rejas.

Y no deja de ser una más. Una más en una estadística que crece y crece, incansable, porque siempre hay algún hombre dispuesto a propinar una paliza a su mujer o matarla a sangre fría porque la amaba, porque era suya o simplemente porque las lentejas estaban frías.

?Un maltratador reincidente? leo en el titular de un periódico. Y es que los años pasan, pero los titulares siempre son los mismos. La única diferencia es el nombre de la víctima.

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