La insoportable levedad de lo “glamouroso”

Jara Abella

Estos días Huesca acoge el IV Congreso de Periodismo Digital; esta edición versará, entre otros, sobre el picante asunto de la prensa del corazón, una especialidad que, por alguna extraña razón, sólo parece tener buena acogida en nuestro país. Esta otra modalidad de ?pan y circo?, tan mayoritario, diría yo, como el fútbol (a la vista están los buenos resultados económicos de revistas como Interviú), que levanta pasiones, mueve cantidades astronómicas de dinero y convierte la vida de determinadas personas en un espectáculo público.

Sinceramente creo que para esto de ser famoso/a hay que valer. Y no se crean, también para ser periodista del corazón uno tiene que estar hecho de una madera especial; yo soy licenciada en Ciencias de la Comunicación y la verdad, no me imagino esperando interminables horas en un aeropuerto a la espera de que Marujita y su amante cubano vuelvan de las vacaciones (perdonen si no estoy al día, esto de lo ?glamouroso? no va conmigo), o agazapada entre unos setos para captar la imagen de Ana Obregón en ?top less?.

Lo que más me alucina de este mundo (y miren que me sorprenden cosas) es la facilidad con que personajes extraños aparecen de la nada y son catapultados hasta nuestras pantallas, hasta nuestras vidas, para contarnos las suyas, ¡y encima cobrando!. Pero vamos a ver, seamos razonables: si la mayoría de los problemas de los demás nos importan, con perdón, un bledo, si toleramos el hambre y la miseria en el mundo, ¿cómo podemos prestar atención a las bobadas que nos cuentan estas personas?.

No entiendo cuál pueda ser la gracia de ver enfrentados a Jesús Mariñas (a éste sí lo conozco -¿quién no?-) y Sonia Moldes, Yola Berrocal, y una lista interminable de nombres de personas de las que únicamente conozco su profesión, si es que se puede llamar así al para muchos envidiable deporte de vivir del cuento. Quizás, aprovechando la presencia en Huesca de la incansable Carmele Marchante (si, la de ?Cállate Carmele?) me acerque a dar una vuelta por el Centro Cultural del Matadero y ella me lo explique, esto del ?glamour? porque de momento, puestos a elegir, casi prefiero el fútbol.

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