Los extranjeros residentes en Huesca celebrarán el cambio de año según sus costumbres

En Huesca hay un número elevado de extranjeros, de muy diversas procedencias; la gran mayoría son centroamericanos y sudamericanos. El colectivo de ecuatorianos es el más numeroso, son más de 250 en nuestra ciudad. Todos celebrarán con un poco de melancolía la Nochevieja, recordando las costumbres de sus países de origen.

El belén está presente en la mayoría de sus casas. En el portal, eso sí, no luce nieve decorativa, más bien lo contrario, porque proceden de países donde en esta época hace más calor que en Huesca. El árbol es menos común y las uvas, con las campanadas, es más bien una costumbre adquirida de los años que han pasado en España.

Los ecuatorianos despiden el año de una manera muy original: además de la cena y las campanadas es costumbre en aquel país elaborar un ?monigote?, que es una especie de ?ninot? que se viste con prendas antiguas y se quema en una hoguera, para recibir el año con buenos augurios. Aquel que desee hacer un viaje largo, pongamos por caso, en el 2003, paseará descalzo, maleta en mano, recorriendo su manzana.

Los argentinos celebran esta noche de una manera muy parecida a los oscenses: se hace una cena especial, normalmente con carne como plato fuerte, en la que los argentinos son expertos. Este año se acordarán especialmente de sus seres queridos, los familiares y amigos que han quedado atrás, y que están sumidos en la terrible depresión que atraviesa el país.

Los países árabes tienen calendario lunar, por lo que el fin de año para ellos no coincide el 31 de diciembre. El año pasado se celebró en julio. Sin embargo, para compartir la alegría de sus amigos españoles, muchos ciudadanos árabes afincados en nuestra ciudad se sumarán a la fiesta del día 31.

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