Adiós 2002. Cenas y cotillones para despedir el año

A escasas horas de que finalice el año, y demos la bienvenida a 2003, todo son preparativos para la fiesta de fin de año. En algunos lugares de forma más frenética y apresurada que en otros. Las cenas, esta noche, son la tónica general. En las casas, pero también en peñas, locales, asociaciones o restaurantes, se apuran los últimos detalles. Todo el mundo ha adquirido ya las uvas, que se dispondrán para tomarlas con las doce campanadas de la medianoche. A partir de ahí, la noche no tendrá más horarios.

En el Palacio de los Deportes se celebrará el gran cotillón del ayuntamiento de Huesca, que cuenta con capacidad para 2.500 personas. A lo largo de todo el día se han venido realizando distintos preparativos, cubriendo todo el suelo de parquet para que no se estropee y disponiendo las barras de bar o el guardarropía. La orquesta Ciudad de Huesca, encargada de amenizar la velada de esta noche, se encontraba ya, desde media mañana, ensayando todos sus temas, al igual que los técnicos de sonido comprobaban que no hubiese ningún problema. Hacia las 12 y cuarto de la noche, Pirotecnia Oscense dispara un castillo de fuegos artificiales a las puertas del pabellón.

Los restaurantes sí que tienen hoy un ritmo mucho más acelerado de lo habitual y con mucho más personal. Por regla general, van a acoger a más de 200 personas, deseosas de cenar y divertirse, por lo que todo tiene que estar dispuesto. La preparación, de hecho, les ha llevado todo el día. Además del menú, hay que preparar las mesas y también las uvas. En algunos sitios, pantallas gigantes mostrarán el reloj de la Puerta del Sol. Las cenas de cotillón comienzan normalmente a las 9 de la noche, para a las 12 poder tomar las uvas con tranquilidad, y a partir de allí, seguir la fiesta con las consabidas bolsas de cotillón, en las que encontrarán sombreros, serpentinas, matasuegras o antifaces, para hacer la noche más divertida. Además de ello, las peñas recreativas también han organizado sus propios cotillones. Los precios también varían al gusto del consumidor, entre 35 y 90 euros, con o sin cena.

El Tubo, a partir de la 1 ó las 2 de la madrugada acogerá a miles de jóvenes, que buscarán fuera de los cotillones otra forma de divertirse y de dar la bienvenida al nuevo año.

Trajes de noche, maquillajes y peluquería también son protagonistas de la última noche del año, en la que se conjugan elegancia y diversión, música, champán y serpentinas hasta muy altas horas de la madrugada.

Pero para garantizar que toda esta diversión sea segura, habrá una serie de colectivos prestando su trabajo. Se trata de los policías, locales y nacionales, bomberos, médicos y otros trabajadores del sector servicios y protección civil, gracias a cuya labor la noche podrá ser mucho más tranquila para todos los ciudadanos.

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