El mantenimiento de la actividad industrial, objetivo sindical en Moulinex-SEB Barbastro

Rafael Casas

Secretario de Política Industrial de la FMM de CC.OO.-Aragón

No se despejan los nubarrones que se ciernen sobre los trabajadores de Barbastro desde la compra de los tres centros del grupo Moulinex en España (Barbastro, Urnieta (Guipúzcoa) y Barcelona) en diciembre de 2001, tras la suspensión de pagos de Moulinex-Brandt en Francia, en septiembre de ese mismo año, y su adquisición posterior por Seb.

La compra de los tres centros españoles se debió a la imposibilidad mercantil de adquirirlos por separado al ser una única empresa. En otras plantas del grupo, principalmente en Francia, la salida fue traumática, con cierres de centros y pérdidas de miles de empleos.

A partir de esa circunstancia los problemas no han cesado y los expedientes de regulación de empleo se han sucedido sin parar. Hasta hoy, la empresa ha ido complementando el salario los días de Expediente de Regulación y, por ello, su repercusión social ha sido escasa, aunque la inquietud en la plantilla ha subido conforme se han ido consumiendo días del desempleo.

Desde el inicio de la crisis y durante sus sucesivas etapas, la Federación Minerometalurgica de CC.OO. ha planteado la necesidad de un Plan Industrial que, abarcando a las plantas del grupo en España, permitiera atajar la situación paso a paso, puesto que la evolución negativa de las ventas y el tener en Barbastro unos productos comunes con otras plantas, podía afectar si no se complementaban los trabajos base (batidoras y tostadoras) con otros.

Finalmente, los efectos de la caída de ventas y de reparto de las producciones han provocado un efecto negativo en el empleo en la planta de Barbastro y, como consecuencia, 150 trabajadores ven peligrar su actividad laboral.

A CC.OO. en este momento lo que más le preocupa es que este calvario no termine con las negociaciones en curso para tratar de minimizar la pérdida de empleo y buscar salidas no traumáticas, sino que además la actividad industrial vaya languideciendo y sus efectos demoledores repercutan en toda la comarca.

Por ello, seguimos insistiendo en que el esfuerzo lo debemos dirigir a asegurar por todos los medios que la actividad industrial no desaparezca ni a medio ni a largo plazo, y, para esto, es imprescindible, y debe ser unánime, la implicación de todos, Comité de Empresa, sindicatos, DGA, Ayuntamiento y empresa.

Comentarios