La Tronca de Navidad presente también en el Guirigay

El consejo Nacional de la Juventud de Aragón junto con Ligallo de Fablans apuestan por recuperar la tradición de la tronca de navidad en la provincia y en esta ocasión lo hacen incluida entre las actividades del Guirigay que se continúan desarrollando este sábado en el Palacio de los Deportes.

Huesca, Barbastro, Canfranc y Embún serán los escenarios que acogerán este tradicional ritual navideño a lo largo del fin de semana. Tras su periplo por distintas localidades de la geografía aragonesa, recala en las localidades oscenses para acercar a los más jóvenes un rito navideño que cada año despierta más interés y que es muy recordado entre los más mayores del lugar.

En Huesca estará de 17 a 20 horas en el en el Palacio de los Deportes este sábado, en Barbastro también el sábado de 11 a 13 horas en Zagalandia. A Embún llegará el domingo al bar del pueblo a las 12.30 y a Canfranc a las 17 horas al Pabellón.

Los jóvenes cotinúan apostando por recuperar las tradiciones en el Alto Aragón y responder a la demanda.

La tronca, conocida también como zoca, tizón, o troncada de Navidad es una tradición aragonesa que se conserva con dos variantes: "hacer cagar la tronca" en la zona oriental o "quema de la toza" en la occidental. Es un rito cuyo centro es la chimenea o el hogar donde la familia busca la prosperidad para la hacienda y para sus dueño.

TRADICIÓN DE LA TRONCA DE NAVIDAD

En la primavera se va al bosque a recoger la leña para el invierno. Los picadores reservan la toza más grande para el día de Navidad. En Nochebuena se coloca en el fogaril. En la zona oriental (Ribagorza, Litera, Bajo Aragón) se bendice y se aprovecha algún hueco de ella para esconder golosinas o presentes. Ramón J. Sender la recuerda en Alcolea de Cinca: "Tronco de Nadal, manda al mayoral que nos dé confites la noche pascual". En la zona occidental se bendice y se quema un poco cada día hasta Reyes. Según los lugares la ceniza tenía poderes fertilizantes, protectores de animales y personas. La parte no quemada se guardaba en la falsa para proteger contra los rayos.

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