Viaje a Sariñena o el nuevo deporte de riesgo en los Monegros

Luis Laiglesia

La situación en la que se encuentran algunas carreteras de la provincia de Huesca no puede por más que soliviantar a uno. Pero lo más indignante es que se termina haciendo política con ello, sin darse cuenta que quién utiliza este tipo de artimañas está jugando con la seguridad de las personas.

En Huesca existen dos vías de comunicación que son, más que malas, inmundas. Además resulta que se trata de dos carreteras con una gran circulación. Me refiero a la A-131, de Huesca a Fraga por Huerto y Sariñena y la Nacional 240, de Huesca a Lérida por Barbastro, Monzón y Binefar. Ambas carreteras constituyen en sí mismas un peligro por dejadez de las administraciones.

En el primer caso corresponde a la autonomía su gestión y mantenimiento, aunque este último término no deja de ser un eufemismo, porque ni los más viejos del lugar recuerdan la última vez que se vio por la zona un camión de la DGA arreglando los numerosos baches que la jalonan o reponiendo el firme que ha desaparecido en las cunetas.

No se si ustedes han hecho alguna vez un viaje lloviendo de la noche y se han cruzado en el camino con un camión en alguno de los estrechos pasos que existen en algunos puntos debido a la existencia de un puente. Les aseguro que estoy hablando de un deporte de riesgo de primer orden, la adrenalina se le pone a uno al máximo, sobre todo cuando recuerda los dimes y diretes que se llevan la Comarca, los Alcaldes de la Zona y la Dirección General de Carreteras con la idoneidad o no de mejorar esta vía de comunicación. Pero ¿es que a alguien en su sano juicio puede dudar de que esta carretera necesita una mejora? Y no me vale el discurso de las prioridades...que la DGA arregle lo que tenga que arreglar, pero la A-131 debe ser una prioridad tan importante como la N-240 para el estado.

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