El voluntario oscense es singular

Jara Abella

Son personas con nombres y apellidos, con rostro, aunque no se lo ponemos. Hoy ocuparán todas las portadas de los medios de comunicación, como cada año, aunque no es lo común, y no porque no lo merezcan, sino porque trabajan en silencio. Son los voluntarios, un colectivo singular. Tienen trabajos corrientes, y una vida personal corriente; lo extraordinario es que dedican todo su tiempo libre a los demás, cada uno en la medida de sus posibilidades, dos, cuatro, diez horas semanales...Dicen que el que da lo que puede no está obligado a más. A los voluntarios, desde luego, no se les puede exigir más.

Decía que trabajan en silencio. Y no se crean que es una labor fácil. Les voy a poner un ejemplo; las mujeres que colaboran con los Hermanos Franciscanos de la Cruz Blanca atienden diariamente a los enfermos de SIDA, les dan cariño y apoyo, cuidados y comprensión. Son felices dando, pero también sufren con su trabajo. De alguna manera todos, incluidas las administraciones, confiamos en que están ahí, supliendo las deficiencias de la sociedad, aportando su granito de justicia a este mundo.

Les propongo un juego mental: traten de imaginar a un voluntario. Seguro que ustedes, como yo, ven a un chaval joven, con ojos de buena persona, de maneras y vestuario discreto. Pues bien, si están pensando que ése es el perfil del voluntariado oscense, se equivocan. Hay muchos así, evidentemente, pero en general en Huesca las asociaciones y organizaciones las ocupan personas de mediana edad, en muchas ocasiones prejubiladas, que han decidido seguir trabajando, pero esta vez para los demás. La experiencia es un grado, decía aquel, y es verdad: en Huesca existe una organización de voluntariado que sorprende en el resto de España, aglutinado por la Plataforma Oscense de Voluntariado; tienen un código ético de conducta, y han editado una guía y cuadernillos de prácticas voluntarias. Además, para orgullo de todos los oscenses, nuestra provincia es una de la que más porcentaje de voluntarios tiene respecto del volumen de población. Sin duda, el voluntariado oscense es singular.

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