D. Manuel González Chicot, un periodista de Jaca

Javier Gironella Falces

Periodista

La prensa de esta mañana traía entre desastres ecológicos, atentados y otras lindezas la nota triste de la muerte de Manuel González Chicot, el señor de las letras y las crónicas del Pirineo Aragonés.

Más de medio siglo del periodismo en Jaca cerraba sus puertas después de una larga enfermedad que había mantenido en estos últimos tiempos a Manolo apartado de la actividad cotidiana, lo que era un sufrimiento añadido a sus males, porque don Manuel, como a mí me gustaba llamarle, desde su magisterio de autodidacta del periodismo, sentida esta profesión como la primera de su vida, pese a sus aventuras en el campo de la enseñanza y las obras publicas.

Don Manuel, sintió la llamada de esta bendita afición y la realizo primero como corresponsal de varios medios regionales y después adquiriendo la propiedad de ?El Pirineo Aragonés?, que como recordaba siempre era el más antiguo de Aragón, con más de cien años en sus paginas, precisamente el número del centenario fue un autentico ?espasa? de la vida de Jaca y del Pirineo.

Porque además don Manuel, siguiendo la vieja usanza de los periodistas de antiguo cuño, era de los que además de redactar el Semanario lo imprimía, en su vieja imprenta de la calle San Nicolás, con aquella maquina plana que canturreaba el himno del primer viernes de mayo al pasar cada vez y soltar una de las paginas de ?El Pirineo? que luego viajaría por los cinco continentes llevando la buena nueva de Jaca a tantos y tantos jacetanos repartidos por el mundo. La buena o en ocasiones la triste noticia y en esto don Manuel, también fue un maestro, en la redacción de unas líneas de despedida o de duelo por el fallecimiento de un convecino. Recuerdo que en muchas ocasiones otro gran periodista ya fallecido, Lorenzo Celada, me había repetido que las necrológicos de don Manuel, eran dignas de figurar en una antología del periodismo español.

Con todo Manuel González Chicot, estoy seguro que se ha ido con los deberes cumplidos y con la satisfacción de haber asegurado la pervivencia de su querido Semanario. Supo incorporar en su momento a savia nueva, gente joven y entusiasta, entre ellos sus dos hijos y además a Ventura Chavarria, un joven valor de la amplia cantera del periodismo jaques, que en estos últimos años ha llevado el peso y la rienda del Semanario, bajo el ojo atento de don Manuel.

Descanse en paz el querido amigo y el admirado compañero. Hoy estará allá arriba junto con otros ilustres jacetanos, que le han precedido y que están en la memoria de todos.

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