Mejor solos

Cristina Pérez

Ni una voz. Ni una palabra más alta que la otra. Ni una mano que se acerca amenazante. Ella solo quiere el silencio. Solo quiere ver la nada. Y solo quiere sentir la mano de su hijo apretándole el brazo en señal de solidaridad. Ella es, como otras muchas, una mujer con miedo.

Una mujer que desde el principio ya buscaba refugio detrás de la puerta de la habitación, que el baño se convirtió en la guarida más segura, cuando la sombra de el llegaba tambaleante y el cerrojo resistía las primera embestidas de la bestia.

Nadie lo sabía, su hijo lo intuia y desde sus siete años solo la miraba pero ella ya sentía el reproche infantil. Eso si que dolia. ¿Por qué aguantas, por qué lloras tanto, por qué apenas comes, por qué me echas a dormir tan pronto, por qué me mandas a casa de la vecina tantas veces, por qué..por qué? Eso dice la mirada del niño.

Ahora que las leyes del hombre empiezan a arrinconar al hombre maltratador, ahora, sigue el miedo, el miedo a la venganza, el miedo a que la iglesia le cierre las puertas al divorcio definitivo, el miedo a que la señalen como una victima, miedo sobre todo, miedo a que su hijo un dia se mire en el mismo espejo. Hijo de maltratador.

No sabe para qué sirve un dia como el de hoy, Dia para la Eliminación de la Violencia Contra las Mujeres , a lo mejor para que nadie se olvide, a lo mejor para que algun vecino recuerde el origen de aquellos llantos de madrugada a través de la pared. No sabe.

Seguramente a esta hora otra mujer estará encerrada en el baño mientras la bestia enviste la puerta, probablemente otro niño estará respirando el miedo en su casa. Y la sociedad que mira al de al lado porque, el, el jamás le ha levantado la voz a su mujer. No es eso, no es eso. Todo nace del amor y del sentido común. Si no sabes en qué consisten, mejor, quédate solo. Mejor solos, mejor solas.

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