Por un rayo de sol

Luis Laiglesia

En el diseño del Plan General de Ordenación Urbana se han producido dos hechos similares en los que el Ayuntamiento de Huesca ha obrado con diferente criterio y a golpe de interés político.

Hago referencia a dos reivindicaciones ciudadanas de dos diferentes puntos geográficos del Barrio de San Lorenzo, encabezadas por sendos grupos de vecinos de esta zona de la ciudad.

El primer episodio nos sitúa en el polígono 41, una porción de terreno que se extiende al sur de los Olivos hasta llegar a la Ronda Sur, también denominada Calle Alcañiz. Allí los habitantes de varias unifamiliares pidieron al Consistorio que se variara la planificación de este polígono, ya que algunos bloques iban a quitarles las vistas y el sol.

La segunda reivindicación nos lleva hasta el solar de la Cámara de Comercio, con la propuesta que realiza esta institución provincial de construir un hotel en este terreno, además de una serie de viviendas. Aquí parece que el sol y las vistas vuelven a ser motivo de disputa y la Asociación de Vecinos anuncia movilizaciones si se llevan a cabo los planes apuntados.

Dos reivindicaciones, dos criterios a aplicar. En el primero de los casos no hay nada que hacer. Los señores de las unifamiliares se quedarán sin sol. Por el contrario, en el caso de la Cámara, serán los vecinos los que deberán sancionar el proyecto final; si la asamblea no da el visto bueno no entrará el ladrillo en el solar y, por tanto, no habrá ni hotel ni prolongación de calles, ni nada de nada.

Ambos casos, en efecto, tienen no pocas similitudes, pero si hurgamos un poco encontramos determinadas diferencias. La primera de ellas es el carácter más burgués de los vecinos de los Olivos que piden, como en la canción, su rayo de sol correspondiente, y cuyo perfil no coincide, precisamente, con el votante de IU. La segunda diferencia es el representante que lleva la reivindicación al Ayuntamiento, en el caso del solar de la Cámara, el Presidente de un colectivo que puede proporcionar algunos votos a la coalición de izquierdas.

Pero volviendo a las similitudes también hay que reseñar una fundamental: el interés particular de una y otra reivindicación, interés que no puede condicionar, nada más ni nada menos, que el diseño de un PGOU, si estamos hablando de un Ayuntamiento serio. Decisiones como éstas deben tomarlas los políticos con el único criterio del interés general sobre el particular, el particular de los vecinos y el de los partidos, lo contrario es simple y llanamente frivolizar sobre el futuro urbanístico de una ciudad.

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