Mi abuelo es asistido

Cristina Pérez

Cuando le preguntan por su edad el crio le da unos ciento treinta años. Y no es de extrañar. Porque su abuelo llegó a la vejez de un salto mortal. Dio una doble pirueta y en tres dias su deterioro fue tan letal ,que pasó de contar batallitas de la guerra a no reconocer a su propio hijo. Ni a su nieto. El abuelo dormía en el cuarto al lado del crio. En esa salita de estar que por la noche se transformaba en una cama y olía a las zapatillas del abuelo y a su loción de afeitar. Ahora ya no vive nadie en el cuarto de al lado del crio. Porque cuando le preguntan dónde esta el abuelo, el niño responde ?mi abuelo es asistido?. Y aunque no sabe qué es exactamente, solo sabe que ya no lo ve. Y lo echa de menos.

Cuando su madre ya no podía más, cuando la escuchaba sollozar a través de la puerta de la cocina, cuando tenía que llamar corriendo a papá porque el abuelo se perdía, se caía o se moría, el abuelo se fue a vivir a otro lugar.

Y a mamá le dijeron que un médico especializado tenía que decir si era asistido o discapacitado o gravemente discapacitado. Se quedó en asistido. Y esa palabra persigue al chaval cada vez que entra a la salita de estar y mira la boina del abuelo que duerme en lo alto de la estanteria. Se la quiso llevar a ese lugar donde viven los abuelos asistidos, pero mamá no le dejó. Dijo que si le iba a dar pena, que no le iba a conocer, que molestaria a los otros abuelitos, en fin que no lo ve.

Su abuelo es asistido, qué cosa tan rara es su abuelo. El crio solo sabe que desde que el abuelo no está, la casa está más ordenada, por la noche ya no se oyen gritos de angustia, pero a mamá según se le fueron borrando las ojeras le fueron naciendo en la conciencia unas llagas pequeñitas que , ahora, no la dejan vivir.

El abuelo es asistido y , sabe, que hay enfermeras que le limpian que le cantan y que le dan besos. Lo sabe. Se lo dice mamá. Pero, el, de mayor, no querrá ser asistido.

Comentarios