El 23,6% de los aragoneses dispone de un seguro de fallecimiento, y únicamente el 4,2% dispone de un seguro de ahorro

El seguro de fallecimiento, o seguro denominado técnicamente ?de riesgo? (que engloba a los productos que comprometen una indemnización por fallecimiento del asegurado, invalidez, etc.), es, dentro de los seguros de vida, el que mayor porcentaje de posesión presenta en Aragón. De hecho, más de 2 de cada 10 aragoneses (23,6%) declaran poseer esta fórmula de previsión. En segundo lugar, se sitúan los seguros de vida para la jubilación (o ?planes de jubilación?), productos de ahorro sistemático, habitualmente garantizado en el largo plazo, con el objetivo finalista de otorgar una prestación en el momento del retiro laboral. El 13,2% de los aragoneses declaran disponer de esta fórmula.

Por otro lado, se observa la elevada propensión de los aragoneses hacia los productos unit linked, es decir seguros de vida en los que el cliente asume el riesgo de la inversión, donde un 8,3% de los aragoneses declara disponer de esta fórmula de ahorro. En este sentido, conviene destacar que Aragón se sitúa entre las comunidades españolas donde existe una mayor preferencia hacia los seguros de vida unit linked.

La otra cara de la moneda es la reducida propensión por parte de los aragoneses por el resto de fórmulas de seguro de vida existentes: el 4,2% de los aragoneses declara disponer de un seguro de ahorro, entendido como fórmula de ahorro sistemático y garantizado a plazos diferentes (más cortos) que el de la jubilación y sin un carácter tan marcadamente finalista como éstos.

Estas son algunas de las principales conclusiones que se desprende del estudio realizado por Intergallup España para la Agrupación de Vida y Pensiones de UNESPA sobre los hábitos de ahorro de los españoles. Dichos trabajos permiten analizar en qué comunidades autónomas se da con mayor frecuencia la posesión de seguros de vida en sus diferentes modalidades.

Estos estudios demuestran, por ejemplo, que la preocupación más elevada por asegurarse se da entre los 31 y 40 años. En esto, la sociedad aragonesa, al igual que el resto de la sociedad española, todavía se diferencia de otras europeas, en las que la cultura del ahorro se produce con anterioridad a esa edad, y donde la inversión en seguros de vida como fórmula de asegurar la capacidad económica en el futuro es mucho mayor.

Entre los 30 y los 40 años, sin embargo, la posesión de seguros de vida se centra más en los seguros por fallecimiento, hasta el punto de que éstos son adquiridos más que los de jubilación. Hay dos razones que pueden explicar este fenómeno: una, la lejanía con la que muchas personas, a esa edad, ven el horizonte de la jubilación. En segundo lugar, la aparición a esas edades de factores, sobre todo el matrimonio, la maternidad/paternidad y la adquisición de vivienda propia, que son muy relevantes a la hora de decidir asegurarse frente a los riesgos de fallecimiento e invalidez.

En el caso de la jubilación, la preocupación aparece en la década siguiente, a partir de los 41 años. Esto viene a significar que, como media, el aragonés medio se plantea ahorrar para la jubilación en un entorno máximo de 25 años (diferencia entre la edad de comienzo de ahorro y los 65 de la jubilación teórica).

Por otro lado, y según las conclusiones de estos estudios, el hecho de estar casado o casada incide en cierta medida a la hora de contratar un seguro, lo cual tiene mucha lógica. El seguro de ahorro es capaz de garantizar rentabilidades en el largo plazo, lo cual equivale a dibujar un entorno de ahorro asegurado en el tiempo para cualquier persona que posea estos productos. Los aragoneses con responsabilidades familiares (sobre todo aquellos que tienen hijos) perciben habitualmente la incertidumbre sobre la marcha futura de sus gastos y de sus recursos, motivo por el cual se decantan por fórmulas de ahorro aseguradas que limitan o eliminan esos riesgos.

El análisis de los resultados del estudio lleva a concluir que, aunque los aragoneses están tomando conciencia de la importancia y posibilidades del ahorro privado, esta conciencia es todavía mucho más reducida de lo que podría ser. En este sentido, las diversas modalidades de ahorro a largo plazo existentes en nuestro país, y concretamente, los seguros de vida como fórmula que recoge las principales ventajas de todas las fórmulas de ahorro, están diseñadas para convertirse en la fórmula de previsión complementaria idónea para la mayoría de los españoles.

Además, e influenciado en parte por el contexto bursátil, los seguros de vida se conforman como una alternativa de ahorro a largo plazo, sobre todo para aquellas personas con aversión al riesgo, ya que permiten un ahorro cómodo a lo largo del tiempo, aportando la cantidad deseada dependiendo de la capacidad económica de cada persona, y además, con la posibilidad de combinarse con garantías para otras contingencias, como pueden ser la invalidez, el fallecimiento - viudedad, orfandad, etc? En cualquier caso, el ?terreno natural? del seguro de vida es el largo plazo y, por ello, la garantía de interés durante años e incluso décadas supone uno de sus mayores valores añadidos.

LOS ARAGONESES CON RENTAS MEDIAS SE PREOCUPAN EN MAYOR MEDIDA POR PREPARAR SU JUBILACIÓN

La preocupación por la prevención y el ahorro de los aragoneses es relativamente proporcional a los ingresos disponibles, es decir, que cuanto más ingresos tiene el ciudadano, más quiere ahorrar y prevenir las posibles contingencias económicas que puede tener en el futuro. En este sentido, y gracias a los seguros de vida en sus diferentes modalidades (seguro de jubilación, seguro de fallecimiento, unit linked, y seguro de ahorro), los aragoneses pueden mantener, mediante pequeñas aportaciones a lo largo del tiempo, su nivel de ingresos en el momento de su jubilación.

EL CLIENTE MEDIO DEL SEGURO DE VIDA EN ESPAÑA TIENE MEDIANA EDAD, ESTÁ CASADO Y TIENE UNOS INGRESOS MEDIOS

Entre 40 y 50 años, hombre o mujer, casado, con responsabilidades familiares y preferentemente urbano. Este es, actualmente, el ?retrato robot? del cliente del seguro de vida en España, puesto que define las categorías sociales en las que la posesión de los diferentes productos de esta gama (seguro por fallecimiento, de jubilación o de ahorro a otros plazos) se produce con más intensidad.

La posesión de productos Unit Linked, es más habitual entre los hombres y con edades comprendidas entre los 40 y 50 años y con ingresos superiores a los 1.500 euros (250.000 pesetas) al mes. Por otro lado, los seguros de vida de jubilación (o ?planes de jubilación?), es más habitual en los hombres y mujeres de edades comprendidas entre los 40 y 50 años, con una media de uno o dos hijos: La propensión al ahorro, que es propia de personas de ingresos medios, comienza incluso en tramos de ingresos medio-bajos (720 euros ó 120.000 pesetas).

En lo que se refiere a los seguros de vida con cobertura de fallecimiento, éstos son más habituales entre los hombres y mujeres de edades comprendidas entre los 30 y 40 años, casados, con uno o dos hijos, y con ingresos superiores a los 1.200 euros (200.000 pesetas.) al mes. Este dato vincula de forma importante la previsión del fallecimiento con un momento de la vida relacionado con hechos como el matrimonio y la maternidad o paternidad, así como con la suscricpión de hipotecas y créditos.

Finalmente, los seguros de ahorro son más habituales en los hombres y mujeres con edades comprendidas entre los 30 y 50 años, y con unos ingresos superiores a los 1.500 euros (250.000 pesetas) mensuales.

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