Las harineras quieren trasladarse ya a las afueras de Huesca.

Tanto Villamayor como Porta consideran que el Ayuntamiento no debería dejar escapar la posibilidad de favorecer el traslado de esta dos importantes factorías a las afueras de la ciudad en estos momento que se está diseñando el Plan General de Ordenación Urbana. Los propietarios de una y otra empresa han comunicado al Ayuntamiento su necesidad de llevar a cabo un traslado, sujeto un calendario fijado, con el fin de poder mejorar y ampliar sus actuales instalaciones.

El problema es quién paga el traslado de estas y otras empresas de la zona. Solo el cambio de ubicación de las dos harineras supone un desembolso superior a los 36.000 millones de euros, 6.000 millones de pesetas.

José Porta, Propietario de Harinas Porta, ha señalado en Radio Huesca Digital, que comprende el anacronismo que es que su factoría esté en el casco urbano de la ciudad, por lo que hay que dar una solución urgente a este, que Porta considera, el mayor problema urbanístico de Huesca.

El dilema, como se ha dicho, es quién paga el traslado. Porta ha recordado lo que dice la ley al respecto: los propietarios de un polígono serán quienes asuman las cargas del mismo, entre las que están las oportunas indemnizaciones a las empresas para que puedan seguir con su actividad.

Nuevamente ha habido diferencias económicas a la hora de llegar a un acuerdo entre empresarios, propietarios y promotores del polígono, ante lo que el Ayuntamiento ha optado por no concretar una posible solución del polígono en el Plan General de Ordenación Urbana.

Porta dice que la ciudad no debería dejar pasar la oportunidad que brinda el diseño de un Plan General para dar salida a esta zona, por el bien de todas las parte y, sobre todo, por el bien de la ciudad.

Porta y Villamayor quieren seguir adelante con sus negocios, a poder ser, en el término municipal de Huesca. Para ello es necesario que, primero haya un acuerdo entre los propietarios del Polígono, incluidas las industrias, y después que exista un suelo dónde llevar a cabo la nueva ubicación con una serie de servicios mínimos, entre los que debe figurar siempre un apeadero ferroviario de mercancías como el que el Ayuntamiento y Fomento han previsto en el Carrascal de Pebredo.

El consistorio ha antepuesto la posible solución del problema a que permanezcan en Huesca las factorías harineras y, además, que conserven los actuales empleos; alrededor de 125 entre las dos.

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