Cada año se incineran a 50 oscenses fuera de la ciudad

La incineración es una opción que cada vez resulta más común: es más barato que el enterramiento tradicional y ahorra espacio en los cementerios, que en la mayoría de pueblos y ciudades se encuentran saturados. En Huesca sin embargo es más difícil; básicamente hay dos opciones: incinerar en Zaragoza, esperando con suerte dos días o trasladar el cuerpo hasta Monzón, con el coste extra que esto supone.

En la provincia de Huesca no hay tradición de incinerar a los familiares fallecidos. O no la había, hasta ahora. Las costumbres sociales están muy arraigadas todavía y las familias preferían un entierro tradicional, bien en tierra bien en nicho. Pero el espacio en los cementerios es limitado, y el precio de un entierro común demasiado elevado. Por eso la incineración, hasta ahora inexistente o muy rara en nuestra provincia, está cobrando cada vez más importancia. En Monzón, donde se encuentra el único horno crematorio de la provincia, las incineraciones suponen un 25% del total de entierros.

Sergio Urgeles, encargado de la funeraria que ha puesto en marcha este horno crematorio, reconoce que ?lo que busca la empresa es notoriedad, ofreciendo un servicio a nuestros clientes que considerábamos necesarios aunque desde luego poner en marcha un horno crematorio cuesta mucho dinero, digamos que no es rentable económicamente pero sí socialmente?.

La funeraria llegó a un acuerdo con el ayuntamiento para poner en marcha el horno en el nuevo cementerio, y los ciudadanos están muy contentos con el nuevo servicio. Y no solo los montisonenses, porque a Monzón le encargan servicios de otras localidades, incluso de otras comarcas.

La incineración es más común en ciudades grandes, donde además está incentivada por los ayuntamientos como una forma de descongestionar los cementerios. Hay otra diferencia entre las ciudades grandes y las pequeñas, en estas últimas las cenizas se colocan en nichos o en la casa familiar dentro de la urna, mientras que en ciudades como Barcelona la ?moda? es echar las cenizas al mar, para lo que se han habilitado urnas ecológicas que se reciclan y no contaminan el medio acuático

Al margen de modas, la realidad es que de momento los oscenses tendrán que seguir usando los crematorios de Zaragoza y Monzón, hasta que exista uno propio en la ciudad.

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