Cáritas en Huesca reclama más posibilidades laborales para las personas sin hogar

Este domingo, 17 de noviembre, se celebra ?El día de los sin techo?. Su lema, este año es ?Tú, ¿para trabajar te escondes?. Tengo mucho que aportar. Por el derecho a un trabajo reconocido?. Ésta es una jornada de un marcado carácter reivindicativo, en la que, en esta ocasión, se quiere llamar la atención de los poderes públicos y del conjunto de la sociedad española sobre las dificultades a las que se enfrentan actualmente las iniciativas dirigidas a lograr la inserción laboral de las personas sin hogar.

El taller de transeúntes de Cáritas Huesca atendió de junio a octubre a un total de 200 personas. De ellos, el 85% eran españoles y el 15% inmigrantes. El 95% eran hombres y sólo el 5% restante, mujeres. Por edades, los hombres de 40 a 50 años son el sector más numeroso, con un 53% de los atendidos en el taller de transeúntes. De 30 a 40 años suponen el 41%, mientras que de 50 a 60 años son el 10%. En el taller de transeúntes se restauran muebles. Cáritas cuenta con un servicio de recogida de muebles. En el taller, el colectivo de los ?sin techo? restaura aquellos enseres susceptibles de poderse volver a utilizar, y que, posteriormente, se venden en la tienda ?Trobada?, situada en la plaza Unidad Nacional.

En Aragón existen alrededor de 400 personas consideradas ?sin techo? o transeúntes, de los que unos 300 se localizan en Zaragoza. El 90% son varones y el 60% inmigrantes. Para atender sus necesidades, Huesca cuenta con 27 centros asistenciales.

Cáritas denuncia en este ?Día de los sin techo? el desamparo legal en el que se desenvuelve el trabajo de inserción laboral que se lleva a cabo con los sin techo, a través de los talleres de empleo, o de las denominadas empresas de inserción, que siguen sin contar con una adecuada regulación.

La ausencia de marco legal, unida a que suelen ser iniciativas privadas sin ánimo de lucro las que soportan el coste de los talleres, hace que su actividad, aunque tolerada, sea alegal y oculta, sin olvidar las condiciones de precariedad e inestabilidad de unos participantes que carecen de contrato y, por tanto de seguridad social, y cuyo salario se ve sustituido por una beca de baja cuantía.

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