Te puede pasar a ti

Rosa González

¿Quién no ha dicho alguna vez esa famosa frase de ?a mí no me va a pasar?? Los males siempre son para los demás. Por eso, las normas de tráfico, los consejos a la hora de subir al monte o las advertencias de consumo irracional de ciertas drogas están indicadas para los demás. Y si algo tan común como tener un accidente de tráfico (los últimos datos aseguran que cada fin de semana mueren en España 10 jóvenes y 50 se quedan paralíticos. Escalofriante, ¿no?) siempre les pasa a los demás, es impensable que, con nuestra buena situación, nos quedemos en la calle.

Y por ?en la calle? no me refiero tan sólo a perder el trabajo, que es algo habitual en la sociedad actual, sino unir a dicha pérdida los problemas familiares que pueden hacer que nos quedemos también sin un techo, sin familia y durmiendo junto a esos a los que de vez en cuando les tirábamos unas monedas a las puertas de un centro comercial.

No es tan difícil, créanme. Muchos de los ?sin techo? son licenciados universitarios; antiguas jóvenes promesas que un día vieron como su vida comenzaba a torcerse hasta dar un giro de 180 grados y pasar a ser ellos los que, arrodillados, suplican una moneda. Así de simple, una mala pasada del destino y empezamos a creer que realmente sí nos puede pasar a nosotros.

Este domingo se celebra el día de los ?sin techo? o ?transeúntes?, ciudadanos sin recursos en situación de desarraigo familiar y social. Una buena oportunidad para que todos hagamos examen de conciencia y, partiendo de que pasado mañana podemos ser nosotros o nuestros amigos o la cajera que todos los días nos cobra el pan, comenzar a ver a las personas que no tienen literalmente nada, como eso mismo, como personas. Algo más que vagos que no buscan trabajo porque es más cómodo pedir. Y ser conscientes de nuestros prejuicios, que llevan a situaciones absurdas como que en España haya trabajo y, al mismo tiempo, haya gente sin trabajar. ¿Prefieren seguir en la calle o nadie les da una oportunidad? En fin, saquen ustedes sus propias conclusiones.

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