Un 20% es poco

Nuria Garcés

Podríamos decir que tienen más moral que el Alcoyano, porque puestos a conseguir cosas para mejorar la ciudad de Huesca, el camino de las asociaciones vecinales no parece ser el mejor. Nos cuentan que sólo el 20% de las peticiones de la Asociaciones de Vecinos tiene respuesta por parte del ayuntamiento de Huesca. Y parece que, aunque sólo sea por cercanía al terruño, como quien dice, los representantes de este tipo de asociaciones podrían ser los que más saben sobre necesidades o prioridades en cada barrio oscense.

Hace muchos años, el colectivo de asociaciones vecinales de Huesca elaboraron un listado, barrio por barrio, de lo que sería necesario hacer. Lo hicieron a petición del área de Participación Ciudadana que, por aquel entonces, presidía Miguel Ángel Fustero. Incluía desde lo más esencial, como pintar pasos de cebra o poner semáforos, a alumbrados, bacheados, parques infantiles, rehabilitación de casas, construcción de centros de ocio... Mi listado hoy es muy somero. El que presentaron los barrios era extenso; tanto que, encuadernado, ocupaba casi el tamaño de un libro. A lo que voy es a que, muchos años después, prácticamente se ha completado el listado (seguro que todavía falta algo por hacer), pero la velocidad a la que se ha ido haciendo era desesperante.

Si hay que pedir diez cosas para que se acaben haciendo dos, no tiene mucho sentido el trabajo que desarrollan, en muchas ocasiones dejando parte de su tiempo libre para dedicarlo a sus convecinos, las asociaciones vecinales. A lo mejor, el problema es que las disposiciones presupuestarias o por zonas, o la sensibilidad de los munícipes, no siempre coinciden con esas necesidades. Vaya usted a saber.

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