Cartas al director: Año 2.002 Biscarrués tiene suerte.

Lola J.B.

Si el pantano de Biscarrués se hubiera proyectado en los años 20 hoy sería todo lodo, o en los años 50-60 y entonces sus gentes habrían sido expulsadas sin contemplaciones. Si fueran los años 80 habría pasado como en Los Fayos y aun se estaría esperando pueblo nuevo. Si fueran los años 90 pasaría como en Santaliestra, que antes de que sus vecinos pudieran brindar por la victoria quedaron apaleados y endeudados por los destrozos del Ministerio Medio Ambiente y la Confederación Hidrográfica del Ebro. Incluso en el 2.000 se puso en Yesa la 1º y a la vez, ultima piedra.

Sin embargo tenemos suerte, estamos en el siglo XXI y el proyectado pantano solo tiene aprobada y denunciada la Evaluación de Impacto Ambiental, la CHE quiere repetir los tramites, y no hay ni la aprobación definitiva del consejo de ministros.

El tiempo corre a nuestro favor, todos han trabajado por un futuro real. Por un lado la Nueva Cultura del Agua demuestra que los pantanos no son la única solución y es imposible realizarlos democráticamente (si no miren en el banquillo de los acusados a los últimos que lo intentaron con Santaliestra y Yesa). Ha quedado claro que estos pantanos son para trasvasar y eso es una tremenda injusticia.

Por otro, el territorio del Reino de los Mallos cobra fuerza y hasta el propio río ha hecho su trabajo y ahora es el 2º más importante de España en el descenso de aguas bravas. Incluso el engañoso anuncio de la DGA a favor del Pacto del Agua toma imágenes de una barca de raffting en la zona que se inundaría. Las coordinadoras están organizadas y cuentan con el apoyo de la zona ( que paró el 25 de octubre 2000), del Delta, de Coagret,... su pancarta se levanta alta en cada manifestación, mientras la campana de Erés repica sin parar.

Finalmente Erés ha quedado como el último pueblo europeo amenazado, y eso es algo que nadie va a permitir. Por eso Biscarrués tiene suerte, es el último pantano proyectado y el más atrasado. Igual se gana sin sufrir tanto como otras zonas. Si es que sufrir "poco" se le puede llamar a tener desde 1982, hace 20 años la amenaza, un presente hipotecado por una losa de agua sobre el futuro.

Por eso ahora le toca a Biscarrués aprovechar estas circunstancias y luchar con valentía y defender su tierra frente a una administración (que pese a que ni se lo crea) van a ir a por él. Pero en estas circunstancias solo podrán hacerle daño si él se deja.

Que Biscarrués sepa ser inteligente y aprovechar esta fuerza para vencer depende solo de él, de cada uno de los vecinos.

Mucho animo.

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