Los expertos exigen una regulación en la recogida de setas

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Los hongos en España están "súper explotados", sobre todo, las especies buenas para comercializar. Por ello, si no se controla su recogida "podría llegar un momento en que se extingan", explicó este domingo Francisco de Diego Calonge, científico del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Con motivo de la temporada de setas, este especialista ha indicado que debería existir una regulación de su recogida que contemple la conservación de los hongos para que los visitantes puedan recolectar una cantidad "apreciable, lógica", pero sin dejar el campo "arrasado". Algo que ocurre especialmente en el caso de especies comestibles que se recogen "en demasía", como el níscalo o el champiñón silvestre. De Diego explicó a Efe que la temporada de setas -parte que aflora del hongo- este año ya ha alcanzado su grado "óptimo" y, debido al frío, "empezará a decaer, salvo que ahora mejore otra vez" la temperatura y siga lloviendo, en cuyo caso se alargará hasta final de noviembre e incluso diciembre. Las mejores épocas para los hongos, agregó el investigador, son las de lluvias y con temperaturas suaves, que "en España coinciden con la primavera y el otoño". Cuando se recogen setas para comer "lo mejor es cortarlas con una navajita, al ras del suelo o algo más arriba", explicó, y guardarlas en una cesta de material transpirable, "nunca en plástico", porque en éste "se crea un ambiente muy húmedo", la temperatura aumenta y las setas comienzan a fermentar rápidamente.

Favorecer su reproducción

Además, si se introducen en una bolsa de plástico, que normalmente va cerrada, "tampoco se permite la salida de esporas", que es la vía por la que se reproducen los hongos. De Diego recomendó cocinar las setas lo antes posible, recoger sólo aquella cantidad que se vaya a emplear, comer únicamente lo que se conoce y en caso de duda acudir a las sociedades micológicas. También recordó que "no hay reglas generales para diferenciar las venenosas de las comestibles". Si se sale al campo a buscar hongos para su estudio, el investigador aseguró que es necesario "arrancarlos con todo", también con la parte que está bajo tierra (micelio), "de esta forma sabemos que tenemos todos los elementos de juicio para identificarlas". Las setas más peligrosas, "porque son las más abundantes", señaló el científico, son la "Amanita phalloides", de color amarillo-verdoso, la "Amanita verla" y la "Amanita virosa", ambas blancas. Las tres afectan al hígado. De Diego añadió que también "es muy mala" la "Cortinarius orellanus", que aparece "muy raramente", pero este año con las lluvias "ha salido bastante" y "mata a traición", porque los síntomas tardan varios días en aparecer. Es de color uniforme pardo-rojizo-anaranjado y ataca a los riñones. Dentro de esta misma familia, sin embargo, se encuentra la especie "Amanita caesarea" (la manita de los césares) que, según De Diego, es "excelente". En cualquier bosque, prosiguió el investigador, "si llueve abundantemente y la temperatura es entre 15 y 20 grados" salen setas y no en todos las mismas porque, "como los animales, tienen su medio ambiental idóneo". Para De Diego, los hongos son "un eslabón de la cadena ecológica fundamental" y su papel es "muy importante como limpiadores del bosque, como asociados micorrizantes (de las raíces) de las plantas verdes y como portadores de nutrientes a otros seres vivos". Por su parte, Miguel López, director de un proyecto Life-Medio Ambiente de la Unión Europea, destacó también la importancia de los hongos en la vida de los bosques, y puso de ejemplo los micorrícicos, que facilitan a los árboles, mediante la asociación a sus raíces, sustancias hidrogenadas. López añadió que la recogida de setas debe regularse y explicó que uno de los objetivos del proyecto que dirige, cuyo ámbito de aplicación es una zona del sur de Soria, es desarrollar una normativa de uso y aprovechamiento de la micología.

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