Este domingo los relojes se adaptan al horario de invierno

España, como todos los países que forman parte de la Unión Europea, atrasará el próximo domingo los relojes para recuperar el horario de invierno.

El objetivo es propiciar así el ahorro energético, aprovechando las horas de más luz natural. A las 3.00 del domingo (las 2.00 en Canarias), los relojes deberán retrasarse sesenta minutos, por lo que la duración oficial del 27 de octubre del presente año será de 25 horas.

Según Álvaro Monzón, psiquiatra del hospital San Jorge de Huesca, el cambio horario que se producirá el domingo, no debe afectar, en principio, a las personas en cuanto a su actividad normal se refiere, sin embargo, la posible reacción causada depende de la sensibilidad del individuo y de los hábitos horarios que mantenga.

El Gobierno optó el pasado mes de marzo por aprobar un decreto para incorporar al ordenamiento jurídico español la Directiva Europea relativa a las disposiciones sobre la hora de verano, con el fin de establecer, con carácter indefinido, el comienzo y el final del horario de verano y de invierno. La decisión de adelantar o atrasar la hora oficial por el tiempo de una hora durante los meses con menor cantidad de horas de luz se inició en España en el año 1918. Sin embargo, se adoptaría esta decisión en años posteriores con una frecuencia irregular e intermitente, que incluso llegó a abandonarse en el período comprendido entre 1950 y 1973. La recuperación de la costumbre del adelanto y atraso horario tuvo lugar en 1974 con carácter general en Europa. El motivo de que se adoptara, además de forma drástica y urgente, fue la crisis del petróleo que se vivió ese año. El horario de invierno en el que la Unión Europea entrará el 27 de octubre se prolongará hasta el último domingo del mes de marzo. Será el momento en el que los relojes vuelvan a adelantarse sesenta minutos para recuperar las horas de más luz, aunque esa jornada se convierta en la más corta, con 23 horas.

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