El agua emigradora

Luis Laiglesia

Aragón tiene casi al 30% de su capital humano fuera de la Comunidad. Es un dato que se ha puesto de manifiesto en el Congreso de Comunidades Aragonesas en el Exterior que estos días se ha celebrado en Aragón. Hasta 275.000 aragoneses viven en otros territorios del estado español, lo que viene a poner de manifiesto la sangría que ha tenido que soportar esta tierra en las última décadas.

La tendencia, dicen los expertos, ha cambiado, hasta el punto que en los últimos 20 años tan solo 7.000 aragoneses se han visto obligados a salir fuera.

Está claro que la llegada de la democracia y el desarrollo económico de la Comunidad está detrás de este cambio de tendencia, de tal forma que la emigración, el cáncer del Aragón de los 50, 60 y 70, ha dejado de ser un problema, porque la economía ha dejado de serlo también. Pero no hay que dormirse en los laureles.

Estoy de acuerdo con el Presidente Iglesias cuando en el discurso del Estado de la Comunidad dijo que estamos en un momento importante para esta tierra, estamos en un punto sin retorno, nos jugamos el ser o no ser. Y el Presidente decía esto porque hay argumentación más que de sobra para hacer tal aseveración: El AVE y la alta velocidad llega a Zaragoza y Huesca, se constituye la Plataforma Logística, proyectos como Walqa pueden significar poner a la comunidad al frente de las nuevas tecnologías, en breve esperamos las autovía Pamplona-Huesca-Lérida, las estaciones están en proceso de expansión y reordenación como puntal turístico de la provincia de Huesca... Y además el trasvase que puede cercenar el futuro de la comunidad y su desarrollo económico. Estamos en un momento crucial que será el que determine si nosotros y nuestros hijos podrán permanecer en esta tierra o nos veremos obligados, como el agua, como nuestro padres y abuelos, a marchar al Levante para poder tener una vida digna.

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