El periodista Antón Castro destaca la aportación de los aragoneses en los primeros pasos del cine español

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A pesar de que algunos puedan creer que la aportación de los aragoneses al cine se reduce a poco más que Luis Buñuel detrás de la cámara y Paco Martínez-Soria delante, son muchos los aragoneses que han puesto su grano de arena en la industria del celuloide. Y en algunos casos, un grano tan grande como el de Eduardo Jimeno, participando en una de las primeras películas españolas o uno de los truquistas más alabados de principios de siglo, Segundo de Chomón.

Una de las primeras películas españolas, a finales del siglo XIX, ya contaba con una participación aragonesa. Es ?Salida de misa de 12 del Pilar de Zaragoza?. Lo que hoy conocemos como técnico de cine, participa en películas tan míticas como Hotel Eléctrico o Cavidia.

En Huesca, una aportación que, en unja primera impresión puede parecer menor pero no lo es tanto, es la de Pepín Bello. Este oscense que nació a principios de siglo fue el encargado de suministrarle a Luis Buñuel las imágenes fundamentales de una de sus películas más conocidas, Un perro andaluz. Otro personaje esencial en Huesca es Julio Alejandro de Castro, guionista en seis películas de Buñuel y con una importante carrera en México, donde hizo cerca de 300 películas. Según el periodista Antón Castro, éste es uno de los mejores guionistas de la historia del cine español.

Castro, aunque con nostalgia de tiempos pasados, asegura que hoy en día también se hace cine de calidad ya que cuando ase cuenta con un buen equipo y un buen guión, el resultado puede ser espectacular.

Delante de la cámara, uno de los actores más famosos y con más películas a sus espaldas es Paco Martínez-Soria, un aragonés que ha hecho reir a generaciones a pesar o gracias a sus películas cortadas con un patrón muy concreto.

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