La Mancomunidad Hoya Somontano finaliza su 1º curso de restauración

Fruto de un proyecto que se inició el pasado año, diez trabajadoras han seguido durante doce meses la formación impartida en Quicena por sus profesores con el fin de adquirir los conocimientos adecuados para el desempeño de trabajos de restauración y posibilitar las condiciones para una mejor inserción laboral.

Las clases, que comenzaron en noviembre de 2001, se han impartido durante ocho horas diarias, en horario de lunes a viernes, en jornadas de mañana y tarde, y han combinado dos tipos de enseñanza, la de formación (impartición de materias teóricas), y la práctica (en la que han podido aplicar todas las técnicas aprendidas).

El objetivo del curso, que ha contado con la financiación del INEM, era facilitar la inserción laboral a parados con dificultades para integrarse en los activos profesionales, que fueran residentes en el mundo rural, por ello se daba prioridad a mujeres mayores de 25 años, y a hombres con más de 40 años, otro de los requisitos era vivir en alguna de las localidades de la Mancomunidad. Siendo finalmente, diez las mujeres que se sumaron al proyecto, provenientes de distintos pueblos de la zona.

Muchas han sido las piezas que han restaurado, en general se han dedicado a la recuperación de muebles de despacho, pertenecientes a los diversos ayuntamientos de la Mancomunidad, y recuperación de puertas (de ermitas, ayuntamientos..), enseres domésticos, fuelles de herrería, aunque sin duda el trabajo que más les enorgullece es la rehabilitación del Molino de aceite del Viñedo, para cuya restauración tuvieron que desplazarse hasta el paraje en el que está asentado, ya que sus 12 metros de largura impedían moverlo. El resultado de esta labor fue su total recuperación, dándole un aspecto similar al que tuvo en sus orígenes.

Elena Nogarol ha sido la Directora del curso y profesora de restauración, junto a ella Rafael Blasco, responsable de las clases de carpintería, han visto como las alumnas, la mayoría de ellas sin ningún conocimiento en este tipo de tareas, se han convertido en auténticas expertas en este tipo de trabajos. Conjuntamente, se ha ampliado la formación con la introducción a nuevas técnicas, tales como: talacea, dorado, marquetería, estucado o modelado de barro, lo que les servirá como complemento a la hora de realizar algunos trabajos.

Esta iniciativa, que se desarrollaba por primera vez en la Mancomunidad, ha resultado muy satisfactoria tanto para las alumnas como para los profesores, quienes destacan la gran capacidad de trabajo que todas las integrantes tienen, así como su gran afán de aprender y por encima de todo su capacidad de superación puesto que, según comenta Elena Nogarol, "los comienzos fueron duros, empezamos con una nave vacía y entre todos la acondicionamos, y construimos las herramientas, caballetes y otro tipo de instrumentos con los que empezar a trabajar".

Una vez finalizado el curso, el futuro de todas ellas está aún por decidir, algunas están barajando la posibilidad de constituirse como empresa, o de dedicarse a impartir clases en diferentes asociaciones de los pueblos, para facilitar una u otra decisión, el curso se ha complementado con un plano de formación dentro del área de gestión laboral.

Los trabajos realizados han vuelto a sus lugares de procedencia, y algunos de ellos formarán parte, en un futuro no muy lejano, del futuro centro de interpretación de la Mancomunidad, mientras tanto, y tras la finalización del curso, podrán ser visitados en el ayuntamiento de Quicena, en una exposición que se inaugurará el próximo día 31 de octubre.

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