No debe de ser un chollo

Nuria Garcés

Lo he estado pensando, y dado el alto número de cambios y vacantes que se producen, o asambleas que celebran, el ser presidente de una Peña en Huesca no debe de ser un chollo. O por lo menos, desde esa atalaya no se deben de divisar horizontes muy interesantes si alguien quiere descollar en algún aspecto público de la vida. Si no, no se entiende semejante cantidad de idas y venidas.

Digo esto porque se anuncian de nuevo cambios en la presidencia de una peña. Y, no recuerdo muy bien, pero no creo que su actual presidente lleve mucho más de un año en el cargo. En estas asociaciones, bien sea por estatutos, bien por cansancio de los chavales que se ponen al frente, los cambios se producen a velocidades de vértigo. Y parece imposible que tan poco tiempo dé para llevar a cabo una gestión mínimamente coherente y continuista. Cada poco tiempo, llega el cambio. Y esto no sólo afecta a los socios (que no sé si mucho), sino también a los responsables municipales del capítulo festivo.

Poco antes de San Lorenzo, alguien que trabaja en esta área me contaba que andaban un pelín locos intentando saber quién era el presidente de cada peña, porque los continuos cambios los vuelven locos. Pero además, consideran que es bastante difícil continuar una labor iniciada o llevar a cabo según qué gestiones con ellos, porque cada vez que se reúnen se encuentran con un interlocutor diferente, con un representante distinto de una junta gestora... en fin, que no pueden trabajar como quisieran. Y luego llegan los meses de mayo y junio, a dos o tres meses de las fiestas de San Lorenzo y, como siempre, se presentan los problemas.

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