¿Qué quieres ser de mayor?

Nuria Garcés

Me ha dado una cierta pena. He ido a charlar con los alumnos que finalizaban hoy los exámenes de selectividad y, la verdad, no me he encontrado con alegría desbordante, ni con nervios, ni con suspiros de alivio. Ni entre los que contaban con aprobar ni con los que no. Las cosas han cambiado mucho, y de cuando yo me examiné, hace la friolera de diecisiete años, a ahora, los jóvenes no son lo que eran. La frialdad era bastante grande. Y eso que acababan de pasar un examen que, de aprobarlo, les da el pasaporte para seguir estudiando en la universidad, para seguir formándose, para seguir creciendo.

No sabían si iban a aprobar o no; pero tampoco sabían en su mayoría, lo que quieren estudiar, caso de que la suerte les acompañe. Todo el mundo sabe que en septiembre quedan los saldos, algunas plazas en carreras que, normalmente, no son las más deseadas, porque éstas ya están copadas. Pero los chavales con los que he hablado, tenían en el mejor de los casos, una ligerísima idea de lo que querrían hacer. A saber, de entre las respuestas que he obtenido: ?alguna ingeniería, aunque son todas tan distintas que no sé cuál?; ?algún módulo de algo?; ?magisterio infantil, yo quería el de educación física pero como ya no hay plazas, algo habrá que hacer; ?no lo he pensado, cuando apruebe, si apruebo, entonces veré?. Fíjense que, en el mejor de los casos, lo que comiencen a estudiar será lo que marque su futuro, el futuro de sus vidas, a lo que se dedicarán el día de mañana, de lo que deberán comer, como quien dice.

Dice un estudio que se ha hecho entre los jóvenes aragoneses, que sólo un 35% se hacen la cama por la mañana. Un poco vaguetes ya son, pero también indecisos. Me gustaría saber qué porcentaje tiene la menor idea de lo que quiere ser de mayor. Y eso que tienen ya dieciocho años.

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