Aulas llenas

Nuria Garcés

Vuelta hoy a ver carteras, libros, almuerzos y batas por las calles de Huesca. Niños de prácticamente todas las edades han regresado esta mañana a las aulas, entre nervios, ganas y, tal vez, un poquito de sueño. No todo estaba preparado. Faltan todavía muchos libros y muchas fichas por recoger en las librerías, muchos libros por forrar, bastante por organizar en las casas. Pero la verdad es que, más de dos meses después de comenzar las vacaciones, niños y padres ya tenían ganas de volver a la normalidad. Y la normalidad pasa porque los padres estén en sus tareas cotidianas y los chavales pasen la jornada en el colegio, en su ambiente, aprendiendo y disfrutando. Y eso que, hasta octubre no llegarán las clases por la tarde. Los niños están tres semanas yendo sólo por la mañana.

Algo excesivo parece, tal vez, el periodo de adaptación en algunos colegios para los más pequeños, los de tres años que comienzan 1º de Infantil. Estamos metiendo a nuestros niños demasiado entre algodones. Los dividimos en dos turnos, van sólo una hora y media durante la primera semana, en un horario que les van ampliando muy paulatinamente. Que no se nos estresen, que no sufran demasiado, que no sepan todavía lo que es quedarse a comer en el comedor, que se vayan conociendo poco a poco...

Estos días me he parado a pensar en cómo volvíamos nosotros a clase en septiembre. Éramos más de 30 alumnos, seguro. Y nuestro primer día, con una cartera nueva llena de libros y la bata a rayas puesta, nos llevaba nuestra madre, nos dejaba en la puerta de la clase, y hasta la hora de la salida. Había niños que lloraban, claro. Pero también los hay ahora, a pesar de sólo una hora y media de clase ?adaptadora?. Y que yo me haya percatado, ninguno nos traumatizamos. El mundo, normalmente, no tiene tanta consideración como para dejarnos tanto tiempo de adaptarnos a las circunstancias.

El hecho es que hoy, en casa, se hablará mucho con los peques. Con quién te ha tocado, quién es tu señorita, qué os han dicho hoy, qué habéis hecho, cuántos deberes os van a mandar, tienes la lista de lo que hay que comprar...

¿No les entra nostalgia? ¿No les gustaría volver a sentir la sensación de cosquilleo en el estómago ante lo desconocido? ¿No darían algo por volver a sentarse en esas sillas y mesas minúsculas, desde donde el resto del mundo se veía inmenso?.

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