Un colegio en la puerta de casa

Luis Laiglesia

Con la vuelta a las aulas de los alumnos de nuevo se ha abierto en Huesca el eterno debate de si es necesario abrir nuevos colegios en una ciudad que presenta, hoy por hoy, un superávit de plazas escolares. Porque ése es un concepto que deberíamos tener claro antes de empezar a exigir que la administración educativa asuma un desembolso económico importante para que el colegio de nuestros hijos esté cerca de casa.

Bien es cierto que tampoco se debe permitir que sigan por mas tiempo abiertos centros como el Ballesteros en el que se puede hablar abiertamente de hacinamiento de alumnos, una situación que se agrava año a año sin que hasta la fecha nadie pareciera tener una solución concreta. Existen medidas que se podrían haber tomado hace tiempo sin desembolsar un solo euro, y que habrían aliviado la situación. Medidas como destinar a todo el alumnado transportado a colegios diferentes del Sancho Ramírez, porque plazas existen. Si no, que se lo pregunten a los directores del Alcoraz o del Pío XII. La Dirección Provincial de Educación y Ciencia está dispuesta a poner en marcha esta medida el próximo año de forma progresiva, algo que debería haberse hecho hace muchos años.

Se prevé que en los próximos años haya un movimiento poblacional muy importante en Huesca a tenor de los convenios urbanísticos que el Ayuntamiento ha firmado con propietarios y promotores. Se procederá a la construcción de más de 10.000 viviendas en una ciudad que no se prevé que aumente de población. Así pues los gestores municipales, y en particular los educativos, deberán decidir si destinan los siempre escasos recursos económicos a construir nuevas escuelas para hacer más cómodo llevar al niño a clase o, si por el contrario, destinan esos mismos recursos a mejorar la calidad de la enseñanza que se imparte en las aulas, aunque estas estén 500 metros más allá de nuestro domicilio.

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