La diócesis de Huesca sigue esperando el traslado de las cigüeñas de la Catedral.

El pasado mes de julio, la Consejería de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón daba respuesta a la diócesis acerca de la problemática suscitada por estos animales que anidan en lo más alto de la Seo oscense. Ahora, el ejecutivo autónomo pretende reubicar en otro lugar las cigüeñas. Llegado el mes septiembre, fecha en la que las cigüeñas dejan de criar, Patrimonio, Medio Ambiente, el Ayuntamiento y la Diócesis están pendientes en los próximos días de una reunión para buscar la forma de alejar a estas aves de los pináculos de la catedral, y trasladarlas a otros lugares.

Se trata de un problema que viene de lejos. De un nido hace tres años, se ha pasado el año anterior a dos, y hoy día se pueden contabilizar hasta ocho nidos completos. Esto ha significado que las cigüeñas que anidan han seguido reproduciéndose durante la primavera y ahora en verano, por lo que su población ha ido aumentando.

La diócesis insiste que, con la aparición de las cigüeñas, la Catedral de Huesca corre un grave riesgo de deterioro en sus pináculos. Estos elementos arquitectónicos han ido adquiriendo con el paso del tiempo una tonalidad blanquecina y, además, ello ha supuesto la aparición de goteras con la llegada de las lluvias. El propio Dean, Damián Peñart, ha insistido en reiteradas ocasiones que la diócesis no se opone a la existencia de estas aves, sino que se sienten molestos por el daño que están haciendo. Por este motivo, quieren impedir que aniden, donde lo están haciendo.

La respuesta remitida por el Gobierno de Aragón deja bien a las claras que se está buscando una solución al anidamiento incontrolado de las cigüeñas en la Catedral de Huesca. Tanto la consejería de Medio Ambiente como Patrimonio, Ayuntamiento y Diócesis de Huesca van a trabajar para que estas aves se ubiquen en otro emplazamiento.

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