Delincuencia y estadísticas

Luis Laiglesia

Que la delincuencia ha aumentado en la ciudad de Huesca es algo que nadie lo puede negar, pero que la plantilla de la Policía Nacional es insuficiente para las tareas que le son encomendadas por la propia constitución es más que evidente.

Los comerciantes han sido los primeros en notar las consecuencias de esta realidad. Este colectivo ha puesto en conocimiento de la opinión pública que viven intranquilos, a lo que han recibido como respuesta que en Huesca hay menos delitos que en otras provincias. Pero aquí estamos hablando de una tendencia, de un repute que nos puede llevar, si no se toma cartas en el asunto, a ser una provincia insegura. Baste recordar que en 2001 hubo un aumento del 13,5% de los delitos, y estadística tan válidas como la que señala que somos una provincia tranquila.

El Gobierno Central, lejos de poner en marcha medidas correctoras e inversiones que las respalden y que corrijan esta sensación que se vive, igual que en Huesca, en el resto de España, ha propuesto que la Policía Local se ocupe más de los robos y menos del tráfico, lo que no puede ser aceptado por los ayuntamiento que cada vez ven aumentadas sus competencias y mermados sus recursos. No hay más que recordar en este aspecto que está a punto de desaparecer el Impuesto de Actividades Económicas, Impuesto que constituye un importante ingreso para los Ayuntamientos y que no será reemplazado por ningún otro tributo.

La seguridad de las calles es una cuestión de estado, y como tal, es competencia del Gobierno Central, al menos en los que se refiere a su coordinación, tanto cuando las cifras son buenas, como cuando comienza a haber problemas.

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