Los aragoneses son los principales visitantes de los museos de la provincia

El patrimonio cultural de la provincia atrae a miles de viajeros anualmente, muchos de ellos interesados por los museos del Alto Aragón, pero los que más los visitan son los propios aragoneses. El arte, de lo más variado; desde las exposiciones de religiosidad hasta un museo de dibujo, pasando por el de juegos tradicionales o los centros de interpretación.

Miles de personas pasan anualmente por los más de 20 museos dependientes de la DGA, de los ayuntamientos o de entidades privadas con los que cuenta la provincia de Huesca, que son uno más de los atractivos de la ruta que los turistas realizan por la provincia.

Valencianos, catalanes, navarros y vascos son los que más los visitan, aunque detrás de los propios aragoneses. En cuanto a los visitantes extranjeros, una vez más franceses, belgas y holandeses se decantan por la oferta de la provincia.

Uno de los museos más visitados es el Diocesano de Jaca, por el que anualmente pasan 60.000 visitantes. El museo, situado dentro de la catedral, es uno de los mayores reclamos de la localidad jaquesa. El atractivo de las exposiciones radica en el arte sacro-medieval, en el románico y en el gótico. Pero lo más singular, según el director del museo, Miguel Lafuente, son las pinturas al fresco que en la década de los 60 se trajeron de las iglesias de la zona.

Un museo peculiar es el de Campo, que acoge una exposición de Juegos Tradicionales. Como todos los años, éste ha mantenido la media de 15.000 visitantes, de los que la mayor parte son grupos de tiempo libre y colegios. El centro cuenta con una sala de niños, una de hombres y una de mujeres, en la que se puede ver el tradicional juego delas ?birlias?.

Las tradiciones y el modo de vida del Pirineo puede conocerse en el Museo Ángel Orensanz y Artes del Serrablo de Sabiñánigo. Cultura material y espiritual que cada año conocen 12.000 personas. En primavera, los visitantes son los escolares mientras que durante el verano disfrutan de los ambientes naturales y el utillaje que hoy ya no se puede encontrar.

Este museo ofrece la posibilidad de acercarse hasta el modo de vida de aquellos que hasta los años 60 poblaron las montañas pirenaicas.

Uno de los pocos centros que ha disfrutado de un buen verano es el Museo Exposición Municipal de Bielsa, que durante el mes de julio ha aumentado el número de visitantes. Aproximadamente acuden a él unas 60 personas al día, cifra que podría incrementarse pero no se admiten más para que las que acudan puedan ver bien los audiovisuales. El museo cuenta con una parte etnográfica y de territorios, fotos de Lucía Embriete y Ricardo Compairé, un recorrido por la historia y cultura de Bielsa, la guerra civil...

Una amplia oferta cultural que se completa con las exposiciones fijas o itinerantes que nos acompañan a lo largo de todo el año.

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