¿Que sobra agua?

Luis Laiglesia

En 1995 el Ayuntamiento de Huesca estuvo a punto de llevar a cabo restricciones de agua, ya que el Pantano de Vadiello se encontraba en un mínimo histórico, con 2,7 hectómetros cúbicos. La situación a día de hoy no es mucho mejor. En Vadiello, principal suministrador de agua para consumo de boca de la ciudad, hay 3 hectómetros cúbicos, con la diferencia de que el mínimo histórico del 95 tiene lugar a finales de septiembre y ahora estamos todavía a principios de mes.

No es para alarmar a la población, pero sí para tomar precauciones. Debemos comenzar a ahorrar agua y de paso a reivindicar la agilización de las obras del Pantano de Montearagón porque, como dijo Luis Acín en el 95 cuando ocupaba el sillón de la Alcaldía, somos la capital seca de la España húmeda. Mucho ha llovido desde entonces, pero todo sigue igual en este aspecto. O más bien deberíamos decir casi todo, porque mientras la capital puede llegar a sufrir la escasez de agua de boca continúa los trámites para hacer realidad el trasvase del agua del Ebro, agua en su mayoría de la provincia de Huesca que irá a parar al levante español para regar campos de Golf y dar servicio a sus correspondientes urbanizaciones.

Recientemente un destacado militante del Partido Popular de la provincia de Huesca me confesaba que ni un solo técnico del Ministerio de Medio Ambiente le había asegurado que fuera a haber, con el cambio climático cada vez más acusado, caudal suficiente para asumir el trasvase. Eso nunca se ha querido sacar a la opinión pública porque quien lo haga tiene los días contados en el Ministerio o en el Partido. Pero mientras tanto, querido lector, prepárese a fregar los platos con miga de pan mientras en Valencia y Almería se bañan en las piscinas de las nuevas urbanizaciones, piscinas que llenarán con agua del Guatizalema.

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