Más de un centenar de coleccionables inundan los quioscos altoaragoenses

Septiembre, mes de la vuelta al cole, comienzo del curso político y de los coleccionables. Estos días vemos como los artículos de venta por fascículos inundan los quiscos y librerías. Más de un centenar diferentes se pueden encontrar en estos momentos entre los que acaban de salir al mercado y los que siguen editándose. Sin embargo, la mayor parte de los compradores no pasa del primer fascículo.

La gran triunfadora del mes es Mariquita Pérez. Esta muñeca tan famosa en los años 40 y 50 ha vuelto a los quioscos en números coleccionables. Junto a ella, están los taxis metálicos, los tarros de botica, los vídeos y muñecos de Disney, los coleccionables para montar, las cajas de porcelana, los cuadros de los impresionistas y dos habituales: los cursos, sobretodo de idiomas y ordenadores, y los libros.

Pero la fiebre no dura mucho. Los primeros números se venden con facilidad; los siguientes, no tanto. La gente se cansa ya que muchas colecciones duran más de un año y el precio se llega a duplicar a partir del segundo número. Otros, las siguen a través de las suscripciones lo que, según Javier, un quiosquero oscense, perjudica a su sector.

Los libros, aunque no de forma tan continua, sí son seguidos ya que cuentan con un precio bastante asequible y no obligan a hacerse con toda la colección.

La venta por fascículos no es tan común en otros países como en España, donde en los últimos años se han multiplicado el número de artículos que se venden a través de este método.

Las mujeres son las que más compran estos artículos, tanto los de figuras como los infantiles. Los hombres, por su parte, adquieren sobretodo los de cursos de idiomas e informática.

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