18.000 plazas de alojamiento en los 32 camping altoaragoneses

Mal verano para el turismo. Y en especial para los camping, que están atravesando el peor agosto que recuerdan. El mal tiempo ha hecho que los peores pronósticos se cumplan. Los turistas, no eligen este tipo de turismo cuando el tiempo no acompaña, lo que se ha demostrado este verano.

El Alto Aragón cuenta con 32 camping repartidos por las nueve comarcas de la provincia, aunque la mayor parte de ellos se encuentran en la zona pirenaica, que es la que concentra el flujo turístico. Son la primera oferta en capacidad de acogida turística del Pirineo, con más de 18.000 plazas de alojamiento.

El concepto de camping surgió en los años 60, por lo que es relativamente moderno. En un principio consistía en acampadas al aire libre o rulotes dentro de un espacio delimitado. La gran proliferación de estos alojamientos se produjo en los 80, cuando Huesca contaba con 18.

Los camping no son sólo para pasar la noche. Cada vez están mejor preparados y cuentan con instalaciones para practicar actividades de aventura, muy propias de esta provincia. Piscinas, pistas de tenis, cafeterías, supermercados... son algunos de los servicios con los que cuentan estos negocios.

Además, por su ubicación generalmente en pequeñas localidades, es un turismo muy cercano al rural que permite conocer los pueblos de la provincia. Y, por qué no, disfrutar de sus fiestas patronales, festivales y otros actos culturales tan prolíferos durante los meses estivales.

Pero los camping no viven sólo del verano sino que los deportes de invierno permiten que estén abiertos también durante el resto del año. Los nuevos acondicionamientos como son los bungalows completan la oferta de apartamentos y viviendas turísticas de la provincia.

La ciudad de Huesca cuenta con un camping utilizado principalmente por un público concreto: matrimonios mayores y extranjeros, especialmente holandeses, alemanes y franceses que lo usan como lugar de paso. También hay quien decide permanecer en Huesca y hacer excursiones de un día a diferentes puntos de la provincia, pero son los menos.

El tiempo de permanencia en el camping depende, en gran medida, de su procedencia. No se suelen pasar más de cinco o seis días en un mismo lugar, especialmente los extranjeros, que acostumbran a hacer rutas. En cuanto a los aragoneses, se decantan sobretodo por la zona pirenaica para hacer un turismo de fin de semana.

Aquellos que no se decidan a ir de camping por las incomodidades que conllevan, deben ponerse a la última en cuanto a éstos se refiere. Bungalows para dormir en camas y no clavarse piedras en la espalda, con su cocina para comer caliente lo que se compra en el supermercado del que casi todos disponen o el bar-restaurante para quien no quiera cocinar.

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